Andrés Otokani Álvarez García cuenta con 23 años y, a su corta edad, ha movido conciencias entre familias y grupos que tienen contacto con niños con discapacidad. Lleva dos años promoviendo la iniciación musical entre los menores discapacitados, como una forma de inclusión de este sector; considera esta actividad como una pequeña contribución para mejorar su entorno.

En 2015, junto con otros jóvenes, presentó ante el Instituto Queretano de la Cultura y las Artes el proyecto Educación Musical para Niños con Déficit Intelectual. Obtuvo la aprobación de la dependencia y el apoyo para adquirir instrumentos municipales, que donó al Centro de Atención Múltiple La Rosa Azul, en San Juan del Río, para el acercamiento de los niños discapacitados con la música. Este fue el inicio de su loable labor.

Consideró fundamental que los jóvenes se involucren en la problemática actual del país, contribuyendo con acciones que generen cambios positivos en la sociedad. Lamenta que las nuevas generaciones se quejen de las condiciones de su entorno pero no actúen para hacer mejoras.

Andrés se siente satisfecho con el trabajo que está desempeñando, pero su visión tiene más alcance. Con el apoyo de instituciones educativas comercios y bares, reunirá fondos económicos para poner en marcha una escuela móvil de iniciación musical, que tiene por objetivo llevar clases a niños con discapacidad que vivan en otros municipios del estado.

Otokani Álvarez llegó hace 10 años a San Juan del Río con su familia. Sus padres, María del Rosario García y José Ignacio Álvarez, encontraron en este municipio la oportunidad para ver crecer a sus hijos en un ambiente de tranquilidad, contrario a las problemáticas sociales que prevalecían en Nezahualcóyotl, Estado de México, de donde son originarios.

El cambio de residencia lo hizo con guitarra en mano, el gusto por la música le viene de herencia, pues su padre es experto en el manejo de este instrumento y animó a sus tres hijos, Hugo, Diego y Andrés, a seguir sus pasos.

A los 13 años Otokani, como muchos jóvenes de su edad, pensaba en formar una banda musical, ofrecer conciertos y combinar esta actividad con sus estudios, sólo por pasatiempo.

“Estando en San Juan del Río empecé con mis amigos a formar la típica banda de garaje, nos llamábamos Culto Cero, tuvimos varias tocadas, muy malas por cierto”, expresó Andrés con franqueza y risas.

Su tropezado comienzo en la música no fue motivo para desistir de continuar con esta actividad.

Años después, fue invitado a participar en la banda Mr. Prank Jam, con la que adquirió más experiencia y en la que continúa participando de forma alterna a su proyecto con infantes que tienen alguna discapacidad.

Con Mr. Prank Jam obtuve más aprendizaje, llevamos dos discos grabados y fue ahí donde decidí dedicarme por completo a la música”.

El joven originario del Estado de México inició sus estudios en la Universidad Autónoma de Querétaro, en ese tiempo fue invitado por su amiga Karime Rodríguez Navarrete a trabajar en un proyecto estudiantil que tenía como objetivo reconocer los beneficios de la música en personas en situación de vulnerabilidad y discapacidad.

Esta grata experiencia les abrió las puertas para poder ofrecer clases en el CAM La rosa azul, en donde constataron nuevamente los efectos positivos de los sonidos armoniosos entre los niños con diversos déficits.

Luego de que el Instituto Queretano de Cultura apoyara a estos jóvenes para adquirir los instrumentos musicales y fortalecer la capacitación para los niños menores con discapacidad, Otokani se tomó más en serio su labor de apoyo para este sector de la población.

Así fue que, a finales de 2014, emprendió el proyecto denominado Armonía con Sol, consistente en incluir a sectores vulnerables y discapacitados, en actividades que combinen la recreación y la música.

En la ciudad de Querétaro participó en el programa Rock con Sentido, en 2014, que tuvo como objetivo fomentar el interés por la música entre los jóvenes, como una medida para alejarlos de conductas de riesgo, como violencia, delincuencia y drogadicción.

Este joven amante de la música también enseñó a grupos vulnerables a fabricar instrumentos musicales a partir de objetos reciclables.

En San Juan del Río, participa en el proyecto Sonidos que Transforman, del Sistema DIF, que consiste en llevar talleres de iniciación musical a comunidades de escaso recursos.

Otokani Álvarez está seguro de que la música tiene efectos y alcances ilimitados en todos los sectores de la población. En su experiencia, esta actividad artística permite alejar a los jóvenes de actividades nocivas, fomentar la paz social y despertar nuevas habilidades en sectores vulnerables.

Armonía con Sol es un proyecto que emprende de la mano de sus hermanos. Juntos ofrecen talleres musicales y actividades recreativas a niños con déficit de atención, síndrome de Down y otras discapacidades intelectuales.

También llevan la música a casas hogar, albergues para adultos y personas en situación de violencia.

El músico considera que en México hay una carencia de valores y que es momento de que la juventud emprenda acciones para generar verdaderos cambios en beneficio de la sociedad. Para él, llevar talleres musicales a niños con discapacidad es una manera sencilla, pero importante, de contribuir a este cambio.

Considera que los jóvenes deben realizar un autoanálisis para definir sus objetivos y aportaciones al país.

“Armonía con Sol es un proyecto que sencillamente tiene la intención de generar un cambio en un sector de la población, en este caso entre los discapacitados, poner una pequeña piedra, llevar música a más niños en otros municipios”, dijo.

Considera que faltan espacios para incluir a los sectores con discapacidad y tiene fe en que se pueda concretar la escuela móvil de iniciación musical, para que más queretanos se sumen en esta labor de apoyo y se abran nuevas oportunidades de inclusión.

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