PINAL DE AMOLES, Qro.— Además de dedicarse a sus actividades diarias en el hogar, 10 mujeres de la comunidad Cuatro Palos, en el municipio de Pinal de Amoles, se dan a la tarea de impulsar el turismo en la Sierra Gorda; su proyecto más reciente es la construcción de cabañas hechas con carrizo, paja y barro para proporcionar alojamientos a los turistas.

A través del Grupo Sierra Gorda se capacitó a un grupo de mujeres radicadas en Cuatro Palos para dar el servicio de guía de turistas y alimentación, con el objetivo de que los visitantes dejaran una derrama económica a esta comunidad, que es una de las más marginadas en la localidad.

Este proyecto ecoturístico ha dado trabajo a tres generaciones de mujeres; primero fueron capacitadas como guías para apoyar a los visitantes que acuden al Mirador de Cuatro Palos, lugar donde se puede apreciar una panorámica de la riqueza vegetal de la Sierra Gorda.

El proyecto continuó con el rescate de la antigua capilla de la comunidad, donde se acondicionó como cafetería para ofrecer alimentos a los turistas y las actuales administradoras de este proyecto. La tercera generación de mujeres trabajan en la construcción de unas cabañas.

En marzo del 2013 iniciaron estas 10 mujeres a trabajar y prevén concluir en diciembre.

Un día dejan remojando con agua de lluvia el barro que se obtiene de la misma región donde habitan, al siguiente lo ablandan con manos y pies, lo revuelven con paja y comienzan a incrustarlo en los espacios formados en la estructura de carrizo.

Con una inversión de 25 mil pesos iniciaron la construcción de estas cabañas que tendrán su propio baño seco, lavabo y las bases de las camas serán de la misma construcción del barro.

Herencia ecoturística

Isidra García es una de las 10 mujeres que forman parte de la cooperativa ecoturística de Cuatro Palos, a los 16 años de edad salió de la comunidad para irse a la Ciudad de México a trabajar en el quehacer doméstico, después volvió a la ciudad de Querétaro, donde continúo laborando hasta que se casó, a los 26 años.

“Pero allá (Querétaro) no me gustó nada, allá sufre uno de comer, de agua, de gas, aquí siquiera me voy al cerro a buscar una plantas y como”, platica Isidra, quien regresó a vivir a Cuatro Palos, mientras su marido permanece trabajando de albañil en Querétaro y regresa a la comunidad cada 15 días.

Actualmente, Isidra, con 42 años de edad, tiene cuatro hijos, su hija mayor tiene 16 años y decidió irse a trabajar a Querétaro. Los más pequeños permanecen a su cuidado y desde hace dos años forma parte de la cooperativa de mujeres que impulsan el turismo ecológico en esta comunidad.

“Invertir el tiempo en algo o el día de mañana que digan mis hijos: ‘mi mamá trabajó en esa casa, aquí anduvo trabajando’, es una herencia que les vamos a dejar”, agrega Isidra García, quien además invitar al público en general a que visite y conozca su comunidad.

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