Teniente: “Me decían que era débil para entrar al Ejército”

Griselda persistió para recibir educación militar; hoy es teniente enfermera
06/03/2017
02:11
Gonzalo A. Flores
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Madre, esposa, hija… y teniente enfermera, son algunos de los papeles que desempeña Griselda Mondragón Santamaría, quien lleva 18 años dentro del Ejército mexicano, una labor que la hace sentir orgullosa al ser la única de su familia en ingresar a la vida militar.

 

Un deseo que sintió, dice, desde que cursaba la secundaria, aunque sus padres no estaban de acuerdo. “Me decían que porque era mujer y estaba chica. No me dejaban entrar en ese momento a la Escuela Militar, pero después terminé mi bachillerato en el sistema normal y todavía tenía el deseo de insistir para entrar al Ejército”, platicó a este diario durante el último día de actividades de la exposición “Fuerzas Armadas: Pasión por servir a México” y a propósito de la cercanía del Día Internacional de la Mujer.

 

A pesar de recibir comentarios de sus familiares sobre no contar con las cualidades necesarias para ser militar, Griselda no perdió de vista su objetivo ni esa vocación que sentía por la vida castrense. “Mi familia me decía que no tenía las características, que era muy débil, me veían muy tímida, pero eso fue lo que me dio más coraje para poder ingresar a un sistema educativo militar porque siempre quise ser enfermera, me gustó el cuidado del paciente y fue uno de los motivos que me empujaron para llegar hasta donde estoy”.

 

Contó que hasta la fecha, sigue enorgulleciendo a “sus familiares, porque a pesar de ser mujer, ser muy delgada y la timidez que ellos veían, pude llegar a donde nunca creían que podía hacerlo”. Actualmente, que ya es madre de un pequeño de 2 años, ha labrado una carrera dentro del Ejército donde también conoció a su pareja. Por eso mismo, reconoció que cuando su hijo sea mayor lo apoyaría en todo momento si decide, como sus padres, llevar una vida militar.

 

Sin diferencia con los hombres. La teniente Griselda Mondragón es egresada de la Escuela Militar de Enfermeras, donde la formación era exclusivamente para mujeres, sin embargo, a partir de 2017 la academia se convirtió en mixta. “Convivir con puras mujeres, a pesar de ser de diferentes estados, implicaba la disciplina militar con la que podíamos competir con otras escuelas de formación de puros hombres, corríamos a la par con ellos, no había diferencia, hacíamos todo al parejo”.

 

Las Fuerzas Armadas son ahora un ejemplo de igualdad, pues casos como ella y otras de sus compañeras que han labrado carreras importantes dentro de la institución, son testimonios vivos de que los límites están en la persona y no en lo que digan los demás. “Nosotras mismas nos ponemos los obstáculos, a veces decimos que por ser mujer no vamos a poder y es al contrario, ¿por qué no?, ¿dónde está la limitante?, nos ven más frágiles pero eso no significa que no podamos hacerlo.

 

“Ya hay mujeres que han trascendido en la vida militar, una mujer que ya hizo su primer curso de las Fuerzas Especiales, ya graduada de los seis meses que conlleva el curso básico por lo que ya se empezó a abrir esa rama para nosotras las mujeres”, explicó.

 

De hecho reveló que actualmente los planteles de formación militar en su mayoría son mixtos. “En el Colegio Militar hay ciertas ramas que son artillería, ingenieros de combate, intendencia o administración que ya aceptan personal femenino”.

 

Tiempo para la familia. Originaria del estado de Guerrero, contó que su visita a Querétaro para ser parte de la exposición militar significó su primera ausencia larga de casa, con poco más de un mes sin estar junto a su hijo.

 

Ahí, reconoció, es cuando los abuelos salen al rescate, pues su madre es la encargada de los cuidados de su pequeño mientras ella está a kilómetros de distancia para compartir lo que tanto orgullo le provoca, su vida militar.

 

“Tengo esa percepción de las personas civiles que aquí en la exposición se han acercado a preguntarme qué pasa cuando uno termina la Escuela Militar, cómo son internados, siempre surgen esas dudas, se piensa que todo es muy rígido, así que una vez graduados trabajamos nuestras ocho horas como en cualquier lado y al terminar hacemos nuestra vida cotidiana.

 

“Hay Centros de Desarrollo Infantil donde nos pueden cuidar a los hijos a mamás militares que trabajamos y es una guardería, pero ésta vez fue un mes fuera por lo que de mis 18 años en la institución, es la primera vez que me ausento tanto tiempo, había asistido a otras comisiones pero no duraban tanto y no extrañaba esa parte como ahora”.

No obstante la añoranza de estar con su hijo a quien le dice que ya falta poco para su reencuentro, Griselda se siente complacida al poder mostrar a la población civil la importante labor que realizan las Fuerzas Armadas.

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