Ayer lunes se llevó a cabo en la Plaza Mariano del Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Guadalupe, la homilía con motivo del 150 aniversario del seminario Diocesano, misa que fue presidida por el señor nuncio apostólico, Monseñor Christophe Pierre.

Fue el 2 de marzo de 1865, cuando se inauguró dicho seminario bajo la guía del Señor Bernardo Gárante y del Pbro. Manuel Castro y Castro con el nombre de Seminario de Nuestra Señora de Guadalupe, en la avenida Hércules.

El seminario es la etapa de formación más larga y se trata de estudios eclesiásticos para la preparación de los pastores al estilo de Jesús, y para ingresar es necesario pasar por el curso introductorio y tener recta intención, además de haber pasado por un periodo de discernimiento.

El nuncio apostólico acudió a celebrar la santa misa por este aniversario, a la cual asistieron 12 obispos del país, más de 300 sacerdotes pertenecientes a los 12 decanatos de la Diócesis de Querétaro, así como personalidades de la vida política y social.

De igual forma, asistieron arzobispos y obispos que han estudiado en el seminario queretano, entre estos el recién nombrado Obispo electo de San Andrés Tuxtla, Veracruz, Fidencio López Plaza, así como los diferentes sacerdotes que dijo, han sembrado la semilla del evangelio en Querétaro.

“Han transcurrido 150 años de la fundación del Seminario, manifestamos con esta celebración nuestra gratitud hacia todos aquellos que durante este siglo y medio trabajaron a favor de los aspirantes al sacerdocio y quienes sembraron la semilla del evangelio en el estado”.

Explicó que los sacerdotes no nacen, sino que se forman tocados con la mirada de Jesús, por ello el significado que representa este seminario, como una etapa de vida para los sacerdotes, como un lugar para reflexionar y poder vivir la experiencia de la normativa.

El Obispo de Querétaro, Faustino Armendáriz, refirió que a lo largo de estos 150 años del seminario, los sacerdotes que de él han surgido, se han encargado de trabajar por la fe católica, además de ser la casa de educación de los cientos de sacerdotes que han sido ordenados.

“Estos sacerdotes han llenado a Querétaro y la zona Bajío de pastores, además de diversos estados de la República, por ello hay que reconocer el trabajo de los formadores, de todos los obispos que dieron su vida para fortalecer el seminario conciliar”, puntualizó.

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