"Polito", más que un kinesiólogo, es confesionario de jugadores

Nuestras Historias 21/02/2018 15:54 Actualizada 15:54

Polito trabajó en tres deportes cuando radicaba en Uruguay: en futbol, basquetbol y ciclismo, a los que llama una enfermedad para los uruguayos; llegó a atender a las selecciones de su país, pero el futbol siempre lo enamoró.

El futbol de hace 40 años era muy diferente a lo que se vive ahora, en la temporada del 92-93 trabajaba en Atlante, con Lavolpe como técnico, pero el equipo descendió y los extranjeros antes no podían trabajar en ligas inferiores y ahí comenzó la travesía antes de llegar a Gallos Blancos.

Su consultorio se ha convertido en un espacio de terapia mental, donde los jugadores y algunos preparadores físicos desahogan sus emociones antes de que el futbol “los vuelva locos”. “En nuestra área es un confesionario, viene el jugador a decirte los problemas de su familia, con su mujer, después los problemas con el equipo, que el técnico no lo pone. Hablan del vestidor, ahí se cocina todo el bacalao [ríe], acá el vestidor está muy bien”, señaló.

Polito es padre de dos hijos, Federico, de 44 años quien es ingeniero y vive en Inglaterra, y Juliana, de 37 quien estudió Administración de empresas y trabaja para una importante compañía; es abuelo de dos nietos, uno de 20 años y otro de seis. Está casado con la que califica como la mejor compañera de su vida, su esposa Rosanna Gasol. Siempre carismático, con un termo de mate como buen uruguayo y con un gran sentido del humor, Polito disfruta de su profesión.