Instruyen a mujeres para defenderse de agresiones

Metrópoli 01/12/2017 16:30 Domingo Valdez Actualizada 16:30

Policías de Corregidora imparten curso de defensa personal

A sus 62 años, Julieta Mosqueda García aprende técnica de defensa personal que imparte personal de la Policía Municipal de Corregidora, pues nunca está de más saberlas, además de que ella experimentó situaciones de violencia en el pasado.

El oficial Miguel Ángel explica como derribar a un agresor al hacer palanca con el brazo y usando el cuerpo para nulificarlo.

Los rostros de las mujeres muestran incredulidad ante la llave, pero la ponen en práctica y sus rostros cambian. Se dan cuenta que pueden hacer el movimiento de manera sencilla, sin mucho esfuerzo.

Julieta en varias ocasiones ha sufrido de hechos violentos en el transporte público y en su domicilio, nada más que en esos momentos no se sabe cómo actuar, por lo que las clases le sirven como una forma de reaccionar ante un ataque.

Dice que en la casa “nunca faltan los problemillas con la pareja, pero la supera uno quedándose callada, porque en una de las dos personas debe de caber la prudencia, porque violencia genera más violencia, entonces debe de haber prudencia, para que eso se calme”.

Los instructores siguen con su explicación de otros movimientos para evadir la agresión. Miguel Ángel explica que muchas veces los agresores atacan por la espalda, por lo que un movimiento de palanca al brazo, tratando de alejar al atacante del cuello, evitando la asfixia, puede ser la diferencia entre ser víctima o escapar.

"Una agresión de frente también se puede evitar”, dice Miguel Ángel, golpeando la partes “delicadas” del hombre. Explica que una patada o un rodillazo, si se está más cerca, puede dejar sin fuerzas a un rival.

La clase sigue. Con cada ejercicio las mujeres ríen, pero se esfuerzan por hacerlos. “La falta de ejercicio”, dice una joven mujer, quien lleva a una bebé de escasos dos años de edad, mientras se toma el brazo dolorido.

“El golpe con el codo es de los más dolorosos y no se requiere más que aventar el cuerpo hacia adelante para pegar, sin que vayan a lastimarse las manos, que es algo que muchas veces dicen cuando les enseñamos defensa”, explica el instructor ante ese pequeño grupo de mujeres que tras salir de ahí tendrán sembrada una semilla de seguridad.