Lucha libre. Los problemas detrás del pancracio

Algunos luchan sin experiencia y otros sin un seguro que los cubra de una lesión grave o la muerte
Lucha libre. Los problemas detrás del pancracio
Foto: Demian Chávez
05/07/2019
06:26
Danaý Martínez
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Morir en el ring. Para los luchadores es un honor dejar la vida en el encordado de 6 por 6 metros, y partir a la arena celestial. Son 84 luchadores, cuatro luchadoras y cuatro réferis queretanos registrados ante la Comisión de Box y Lucha del municipio de Querétaro, pero son cientos los que suben a un ring de manera clandestina.

Todos conocen la otra lucha, esa que viven los enmascarados abajo del cuadrilátero, se conocen miles de historias de superación, esfuerzo y disciplina, no solamente para aplicar llaves, sino para sobrevivir a la vida misma.

Pero ¿qué los protege al momento de ejecutar un martinete y no morir en el intento? Casos como el del Hijo del Perro Aguayo, y hace unos meses Silver King, ponen en tela de juicio a uno de los deportes más antiguos y con mayor tradición en este país.

Lucha clandestina

La Comisión De Box y Lucha Libre Profesional del Municipio de Querétaro, que preside Marcelino Soto Valencia, es la única que regula la lucha libre en Querétaro. Esta comisión procura que todo luchador que se sube al ring sea previamente aprobado, tanto por su profesor como médicamente.

“Hay muchos luchadores que no tienen un expediente, sí tuvieron alguna vez licencia, pero en alguna ocasión llegó una persona a la comisión que desapareció muchos archivos, y estos chavos no han hecho el intento por aclarar su situación; aquí en Querétaro no luchan, pero sí participan en otro lado donde sí les dan oportunidad, y no tenemos registro de ellos”, explicó.

Kastigador es uno de los luchadores queretanos con mayor proyección en este momento, para él, aquellos que no cubren los requisitos reglamentados, y sobre todo los requisitos que cualquier luchador respeta como una tradición, denigran la profesión.

“No quiero sonar grosero, pero considero que la lucha libre está prostituida, en el sentido de que gente con apenas 2 meses entrenando ya debutan. Al hacer eso, denigran a este deporte. A nosotros los profesores nos dan el visto bueno, pero hay compañeros que llevan 2 meses entrenando y ya se creen luchadores, por tal motivo participan en eventos clandestinos y se debutan solos, ahí es cuando ya no les cuesta hacer las cosas bien”, comentó.

San Juan del Río, Tequisquiapan y Pedro Escobedo son algunos de los municipios que ofrecen funciones fuera del reglamento, por ello la comisión está buscando regularizar la actividad a nivel estatal para evitar un percance mayor, ya que, comenta Marcelino Soto, si un luchador llega a sufrir un accidente en este tipo de eventos, estará totalmente desprotegido.

“Hay gente que ni siquiera cobra y por ello los ponen en algunas funciones. Yo creo que lo hacen porque no quieren a la lucha libre, a diferencia de los que están regulados, es algo que se debe respetar, a nivel nacional la lucha libre es patrimonio cultural y estos señores la denigran porque permiten el que hagan funciones con gente que no está capacitada”, expresó Marcelino.

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Luchadores deben tener seguro propio

Se debe pasar por un examen para ser luchador profesional, hay quienes con un año de entrenamiento van dejando ver sus cualidades, hay quienes pasan más de tres años y no se les permite debutar. Uno de los requisitos fundamentales para poder subirse a un ring profesional es contar con un seguro médico.

“Les pedimos que mínimo tengan su póliza del Seguro Popular para poder luchar, hay muchos que lo hacen más por hobbie que por profesión, entonces para que no tengan que gastar más de lo que pudieran en caso de un percance. Es algo que tenemos que analizar, para ver qué posibilidad hay de que los gobiernos apoyen a los luchadores que en algún momento pudieran tener una lesión”, mencionó el presidente de la comisión.

Kastigador Junior, con 10 años de experiencia como profesional del cuadrilátero, es uno de los pocos luchadores que cuenta con estudios universitarios, mismos que también le han servido para contar con un seguro facultativo.

“Aún no existe esa conciencia en la lucha libre, de que la materia prima se puede lesionar, o sea nosotros, desafortunadamente este deporte es muy mercenario, tú luchas y ya luego ellos ven si te contratan. Hay promotores que son conscientes. Por ejemplo, yo me lesioné en una función que organizó la comisión, fue una lucha a beneficio, y la comisión estuvo al pendiente, yo me atendí con mi seguro, pero ellos me compraron el medicamento, lo que necesité para rehabilitarme, y de igual forma actúan algunas empresas, y si no, entre compañeros nos juntamos para recaudar fondos y apoyar a algún compañero. Sí estamos desamparados, pero no estamos solos”, mencionó.

Previo a cada función, los gladiadores son revisados por el médico de la comisión, para verificar que las condiciones sean las más óptimas antes de salir a escena. Marcelino Soto menciona que anualmente se piden exámenes de sangre, cardiovasculares, placa torácica, entre otros estudios que son revisados por el médico de la comisión, Federico Núñez, para determinar la salud de los luchadores.

“Nos checan la presión, la frecuencia cardiaca y si la ven elevada, no nos dejan subir hasta que baje. Son más sensatos y no solamente por el show nos exponen; aunque como luchadores somos necios, y por darle un buen espectáculo a la gente y por el ego nos vale, a pesar de que recibamos fuertes golpes, le seguimos por gusto”, comentó Kastigador Junior.

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Alternativas para emergencias

Un luchador profesional puede debutar con 14 años de edad, siempre y cuando el padre y la madre lo autoricen por escrito a la comisión; pero el retiro de un “amo del costalazo” puede perdurar muchos años. Hay personas con más de 60 años que siguen luchando, es una decisión propia, donde por lo menos, la comisión implementará cursos de primeros auxilios para evitar un percance mayor en el ring.

“Afortunadamente no hemos tenido ese tipo de situaciones [muertes], pero sí hemos tenido elementos lesionados con fracturas fuertes, pero afortunadamente sin consecuencias que lamentar. Tiene que ver mucho la capacidad de los médicos que están en las comisiones, también depende de las empresas, nosotros les pedimos un acceso rápido para los paramédicos en caso de algún percance”, señala Marcelino Soto.

Los cursos de primeros auxilios son algo que varios luchadores han solicitado a la comisión, ya que es algo indispensable, pues como se ha visto en algunas ocasiones, son segundos valiosos entre la vida y la muerte.

“Pediría que se nos enseñara a hacer cosas básicas, desde inmovilizar con un suéter o lo que tengamos, son segundos valiosos que pueden evitar una tragedia; fuimos a la comisión y están abiertos a que se nos instruya con primeros auxilios. Personalmente pediría que hubiese personal más preparado para atender ese tipo de lesiones. Creo que el sueño de todo luchador en cuestión de salud es tener un seguro médico, me gustaría que se tomarán cartas en ese asunto, porque creo que es la más importante, de igual forma un psicólogo deportivo”, expresó Kastigador.

A los 18 años, a Kastigador Junior le abrieron la frente con un tenedor dentro de una lucha extrema, incidente que le dejó una cicatriz que cubre su máscara. Se ha roto una costilla y cientos de lesiones que sufre en cada función. La seguridad de los artistas del ring depende de los empresarios y promotores que realizan las funciones de lucha, pero la mayoría de las veces no cuentan con los requisitos mínimos para salvaguardar la integridad física de los gladiadores.

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Amor al arte

Kastigador está recién graduado de la licenciatura en Educación Física y Ciencias del Deporte, da clases personales de crossfit y otros deportes, como todo luchador, sueña con ser la figura principal de un cartel, pero sabe que ese camino es complicado.

“La paga es mínima a comparación de las estrellas. Al principio luchábamos gratis, con la intención de que nos vieran, pero de eso no comes, y hay muchos promotores que piensan eso. Sí tienes que sufrirle en cuestión de dinero, pero siempre debes darte tu lugar, creo que el sueño de todo luchador es poder vivir de esto (…) Me gustaría irme a otro país, ser reconocido, pero también sé que no puedo fallar, del 100% que piensa lo mismo que yo, un 5 % lo logra. Y yo no descarto la posibilidad de no poder lograrlo, por eso es que estudié. El hecho de tener una carrera, me da una opción de vivir de lo que me apasiona que es el deporte”, sentencia.

Uno de los trabajos de la comisión es proyectar a los luchadores locales hacia las grandes empresas, cuando hay una función de AAA, CMLL, por mencionar algunos, la comisión acomoda entre cuatro y seis luchadores en funciones previas.

“Hay una camada muy buena de luchadores, yo creo que de algunos años para acá es la mejor preparada, física, mental e intelectualmente, porque hay varios de ellos que están estudiando licenciaturas; tales son como Vengador, Kastigador, Homicida. Esperemos que a alguno de ellos los volteen a ver. La comisión busca que los luchadores queretanos tengan un espacio en las funciones de las grandes empresas”, menciona Marcelino.

Originario de una familia de luchadores, Kastigador Junior se enamoró de este deporte desde muy niño, su padre es Doberman Gudiño, quien se convirtió en referí con tal de dejar que su hijo realizara su pasión, pero sin perderle de vista. Es duro el camino de un luchador, son vidas las que están en peligro constante. Para Kastigador Junior estos son los requisitos reales de todo aquel que aspira a ser luchador profesional.

“Aguantar, no tanto como perseverancia, aguantar humillaciones, que hablen mal a tu espalda, aguantar que haya compañeros que te quieran lesionar. Tener amor a este deporte, hay fanáticos que se meten a los entrenamientos solamente para ver quiénes son los luchadores y después nos empiezan a exhibir, si lo vas a hacer es porque realmente te gusta, en la lucha libre lo más bonito es el misterio, la incógnita de las máscaras. Hay que ser responsables y dedicados, estar preparados en otro aspecto porque esto no es para siempre”, sentencia.

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