Los cines que hicieron historia en Querétaro

Los queretanos eran muy aficionados a las películas de la actriz Edwige Fenech y Sylvia Kristel, principalmente en el cine de Hércules, a donde llegaban varios camiones de los trabajadores de las fábricas
Los cines que hicieron historia en Querétaro
Foto: Mitzi Olvera y David Estrada
26/01/2019
07:05
Domingo Valdez
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El Goya, el Alameda, el Reforma y el Plaza son algunos de los nombres de los cines más antiguos y emblemáticos de la ciudad de Querétaro. Hoy sólo queda el recuerdo de aquellas primeras salas de cine, donde sin importar la clase, la sociedad queretana se reunía frente a una pantalla.

El historiador David Rafael Estrada Correa explica que la primera función de cine en Querétaro fue en el Teatro Iturbide, actualmente, de la República, el 28 de septiembre de 1900, por parte de la empresa Delamare Halphan, una filial de Lumiêre, con las tomas de los hermanos Louis y August Lumiêre, como La salida de los obreros de la fábrica, Llegada del tren a la estación, El regador regado y El desayuno del bebé.

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Algunos proyectores que usaron los cines antiguos de Querétaro

La primera sala cinematográfica, narra el historiador, estuvo en el actual Pasaje de la Llata y fue administrada por la empresa Morrison Villagrán en el patio principal de la casa de la familia De la Llata Villagrán, en la entonces calle de 5 de Mayo, actualmente Madero. La sala se llamaba Salón Rojo.

En ese entonces, la casa de familia ocupaba la mitad del actual pasaje, pues la parte de atrás era el huerto. A la fecha, al visitarlo es notorio el cambio de arquitectura del mismo, ya que se puede identificar claramente dónde terminaba la casa antigua.

Actualmente, comercios de todo tipo ocupan la antigua construcción. No se aprecia nada que indique que ahí estuvo la primera sala de cine de Querétaro.

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El Plaza fue formalmente el primer cine de la capital: tenía butacas, lunetas y  gradas hechas expresamente para ver una película. 

Hubo algunas otras salas de cine que exhibían las tomas de vistas, como el Salón Pathé, abierto en 1908 sobre la calle de Juárez, donde por mucho tiempo hubo una agencia de autos, a tres locales de la panadería La Vienesa. El Salón Pathé cerró en 1913 cuando un incendio lo consumió. Dos años después, en la misma ubicación, se instaló el Salón Ideal, para el cual se puso una caseta de proyección en forma.

Muchos años después, en 1929 abrió sus puertas el cine Goya. Estaba en la calle de Juárez, a la altura de 16 de Septiembre. Estrada Correa apunta que el Goya y la casa de los hermanos Emeterio y Epigmenio González fueron demolidos para abrir la calle 16 de Septiembre, por lo que no quedaron más que unas imágenes en fotos antiguas.

El cine Goya, describe el especialista, fue uno de los recintos más emblemáticos para los queretanos, pues se convirtió en un punto de reunión de la sociedad hasta su demolición en 1948.

La pantalla del Goya mostró a los queretanos lo mejor del cine mundial. Estrada Correa comenta que la arquitectura del edificio no era agraciada, pero llamaba la atención, pues estaba rematado con una especie de pico, además de ser un edificio cilíndrico, con grandes recuerdos para los habitantes de la ciudad.

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El Centro Cultural de la Ciudad es actualmente uno de los lugares donde la población puede ver algunas películas. 

Los cines se comenzaron a usar para mítines políticos y graduaciones escolares. Hubo congresos campesinos y se designó como candidatos al gobierno del estado a Saturnino Osornio y a Noradino Rubio.

El Goya era un edificio con una construcción característica de la época, pero no era como los cines: tenía sillas, luego butacas, no era un cine propiamente dicho”.

Hace casi 100 años se establecieron muchas compañías de cine en el estado y el país, una de las cuales abrió el cine Juárez, cuya ubicación exacta se desconoce.

Del Goya, agrega, no existe una sola foto del interior, lo que es lamentable porque no se conoce como tal.

El especialista resalta que la historia queretana ha olvidado a Luis R. Montes, empresario jalisciense que fue el primero en construir cines en Querétaro, pues era dueño de la cadena Montes, la más importante en su tiempo en América Latina y la cual se hizo cargo del cine Goya en su última etapa, antes de ser demolido.

Sin embargo, la demolición del Goya, con tantos recuerdos de la sociedad, originó que Montes decidiera construir más salas de cine en la ciudad.

Otro de los recintos más emblemáticos dedicados al séptimo arte fue el Plaza, inaugurado el 28 de noviembre de 1947, con la película Fuego de juventud, cuya protagonista es Elizabeth Taylor.

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Previo a la primera función hubo un festival artístico, con María Victoria como estrella principal. El Plaza estuvo abierto 33 años en los que fue escenario para la toma de posesión de diferentes gobernadores de la entidad.

El Plaza se ubica donde actualmente está la tienda Del Sol, aunque no es el edificio original. El cine cerró sus puertas en 1980. Cuando se vendió el cineteatro causó indignación a la sociedad queretana porque la complejo original fue demolido y se construyó la tienda.

Años después, durante la gestión de Enrique Burgos García, se reconstruyeron los arcos de la fachada, “para que no dijeran”, y tratar de recobrar el estilo del mismo.

En las fotos de la época una marquesina en la fachada anunciaba el Teatro Plaza.

Además, la construcción era un poco más alta y con una arcada rodeando todo el edificio, no sólo sobre Corregidora.

El Plaza es formalmente el primer cine como tal: con butacas, lunetas y gradas hechas expresamente para ver una película.

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El cine Alameda tenía capacidad para 2 mil 200 personas. En él se proyectaron películas como El Ministro y yo con Cantinflas, en 1976. 

Otro de los cines emblemáticos fue el Alameda de un estilo colonial. Se inauguró el 11 de octubre de 1946 y era propiedad del señor Montes. Al interior era majestuoso, pues el exterior nunca estuvo acabado, ya que existía el proyecto de construir un hotel también. Era un complejo de varios negocios, pero no se concretó.

El Alameda se ubicaba en 16 de Septiembre y la cerrada Guadalupe Victoria. Tenía una capacidad para 2 mil 100 personas. De la misma arquitectura había cines similares en Celaya y Guadalajara.

Ese cine sirvió para funciones benéficas, con películas como El ministro y yo, con Mario Moreno Cantinflas, en 1976.

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Algunos edificios con tiendas fueron lugar  de cines antiguos. 

Ahí se estrenó La guerra de las galaxias y se hacían las semanas del cine mexicano de Pecime, que presentaba películas del momento con los artistas más reconocidos de la época, quienes acudían como invitados para goce de los queretanos.

También el Alameda sirvió como escenario para las caravanas de la Corona, que juntaban en un mismo espectáculo a cantantes y comediantes famosos.

El Alameda estuvo cerrado intermitentemente por problemas sindicales, lo que no obstaculizó que se abrieran otras dos salas, que se llamaban Alameda 2 y 3, donde están ahora la Cineteca Rosalío Solano y la Galería Municipal. Sólo estuvieron abiertas 15 años, se cerraron en 1994.

Hoy, en esa sede están algunos recuerdos, como un proyector que permanece en el lobby del lugar, como un homenaje a la historia que se vivió ahí.

El olvidado

El historiador señala que a un personaje a quien no se le ha reconocido es Rosalío Solano, cinefotógrafo de origen queretano que trabajó con Cantinflas, María Félix, y en la producción de El vampiro, de Germán Robles y Abel Salazar, filme de culto.

En Querétaro nunca existió el concepto de cine de barrio, pues la ciudad era tan pequeña, que lo más cómodo era ir al centro, y era toda una experiencia, pues la gente se vestía con sus mejores galas para acudir a las funciones, en las que se juntaban las clases sociales, aunque el sitio de privilegio era para quienes lo podían pagar.

También existieron el cine Reforma y Premier 70, el primero en 16 de Septiembre, donde está una tienda de electrodomésticos, y el otro en Corregidora, frente a la plaza Constitución.

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Apenas iniciaba el siglo XX cuando el cine llegó a Querétaro de mano de la empresa Delamare Halphan.  

La historia del cine en Querétaro no está exenta de anécdotas, pues los queretanos eran muy aficionados a las películas de la actriz Edwige Fenech y Sylvia Kristel, principalmente en el cine de Hércules, a donde llegaban varios camiones de los trabajadores de las fábricas.

La afición a las películas eróticas y su exhibición llegaron a generar escándalos, pues el cinema Premier, durante su semana de estreno, proyectó la La esposa virgen, con Edwige Fenech como protagonista, lo que provocó que se suspendieran las funciones por unos días, a pesar de que había colas para comprar boletos y de que el filme no era pornográfico.

El final de la mayoría de los cines fue el mismo: el total abandono. La gente dejó de ir, cayeron en la vulgaridad por exhibir películas pornográficas, en todos, sin excepción.

Luego llegaron otros cines, que pertenecen a cadenas nacionales o que estaban ubicados en centro comerciales, a los cuales en los últimos años, por la oferta de las plataformas digitales, la mayoría de la gente ve el cine en casa y dejan a un lado la emoción de llegar a una sala y esperar a que las luces se apaguen.

 

 

bft

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