#CUPI| “Sentí el llamado de la vocación religiosa”

Rafael, hace tres años, tenía trabajo y una pareja, tras una inquietud personal decidió dejarlo todo e iniciar sus estudios para ser sacerdote
#CUPI| “Sentí el llamado de la vocación religiosa”
Foto: Cortesía Rafael Ramírez
20/04/2019
08:52
Fernanda Hurtado
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En marzo de 2016, Rafael Ramírez, ingeniero en sistemas computacionales por el Instituto Tecnológico de Querétaro (ITQ) y programador analista de Oracle, tenía trabajo estable en Guadalajara, estudiaba una maestría del ITESM apoyado por su empresa, y viajaba continuamente a San Francisco, para recibir capacitación.

Por convicción propia, dejó atrás todo eso, terminó una relación de noviazgo y decidió regresar a Querétaro para dedicarse a la vida religiosa en la comunidad “Quédate con nosotros”, que tiene presencia en Querétaro, San Juan del Río, Guadalajara y Lagos de Moreno, Jalisco.

Vivió en Guadalajara de mayo de 2012 a julio de 2017, cuando trabajó para la empresa Oracle en el puesto de programador analista categoría 3 en el que se encargaba de resolver problemas en los sistemas de esta empresa; daba mantenimiento y soporte a los usuarios, con los que se encontraban en constante contacto.

Al mismo tiempo que Rafael Ramírez desempeñaba su labor en Oracle, estudiaba la maestría en Ciencias de la Computación en el ITESM. Estuvo ahí dos años y medio gracias a un convenio del gobierno de Jalisco con varias empresas y les pagaba la capacitación a los empleados que cumplieran con cierto perfil.

Sin embargo, después de que se tituló de la Maestría y tras cinco años de consolidación en la empresa, decidió dar un vuelco a su vida. La inquietud por el llamado “a la vocación” religiosa lo convenció y regresó a Querétaro.

Aunque le resultaba interesante viajar por parte de su trabajo, porque le permitía conocer a personas de otras nacionalidades y culturas, así como acercarse a otros corporativos, considera que la paz que tiene en este momento vale más que los viajes.

Todo comenzó en un retiro espiritual a finales de 2012

Cuando llegó a Guadalajara en mayo de 2012, su entonces novia que pertenecía a “Quédate con nosotros” lo invitaba a un retiro espiritual que se organiza un fin de semana, pero a pesar de que Rafael era un católico practicante se negaba; “no sentía una necesidad e incluso sentía un cierto rechazo”, explicó.

Continuaron su relación a distancia y él comenzó a sentir nostalgia y melancolía, sentimientos que lo impulsaron a asistir al retiro espiritual. En octubre de ese mismo año lo contactaron con un miembro de la comunidad en Guadalajara para que pudiera para asistir, a pesar de que se consideraba una persona feliz, pues tenía carrera, familia y un trabajo estable.

“Aquel Dios que se nos enseñaba en el catecismo por fin lo sentí presente de una manera especial, de una manera que no puedo yo describir. Parte de esa experiencia fue que se removió en mí una espinita que traía. Que me impulsó a preguntarme, ¿qué hago con mi vida? ‘Ya tengo una novia. Entonces mi tirada es el matrimonio’. De repente me cruzó por la cabeza ¿Pero qué tal si soy sacerdote?”.

A pesar de sus dudas, Rafael continuó su vida con normalidad sin darle mucha importancia, pero en ese retiro espiritual logró remover esa “espinita” y se convenció de que no solamente era una idea, sino que se volvió algo claro y certero.

Cuando terminó el retiro, Rafael habló con el padre. Le preguntó cómo supo que quería ser sacerdote y su respuesta fue: “cuando llegues a tu casa, entra a tu cuarto, cierra la puerta. Pregúntate qué realmente eres y en función de eso, analízate”.

El sacerdote lo contactó con un joven de la comunidad y lo agregaron a un grupo de Facebook donde el padre les mandaba material de lectura y reflexión.

Considera que su experiencia inicial fue “muy positiva”; se fue a vivir con siete “hermanos” a los que Rafael no conocía, “si acaso a uno de ellos porque ya era miembro de la comunidad y él ya tenía tiempo siendo consagrado”; sin embargo, recuerda que llegó “contento y con mucha esperanza”.

Realiza estudios de filosofía en el Seminario de Hércules

La comunidad, que tiene su nombre de un pasaje bíblico (Evangelio) del diálogo de Jesucristo con dos habitantes de Emaús, busca compartir su encuentro con Cristo en todos los ámbitos de su vida e invitarlos a que vivan esta experiencia.

Se consideran una comunidad “activa”: en donde viven —colonia Carretas— Rafael se levanta por la mañana y regularmente tienen una misa a las 6:20 am para irse más tarde al seminario conciliar de Hércules, donde estudia Filosofía y la mayoría de sus profesores son sacerdotes.

Durante la tarde se dividen las tareas, como de la cocina o limpieza, toman una siesta; más tarde se ponen a hacer tareas del hogar o de la escuela y a las 7:30 p.m. hacen sus rezos de vísperas.

Dentro de “Quédate con nosotros”, cada persona tiene asignada una sede en la que apoyan a la coordinación y debe asistir según el día que le corresponda, como Querétaro y algunos otros deben asistir cada martes a Lagos de Moreno y Jalisco.

Su comunidad ofrece más libertades que otras; si no hay actividades en la comunidad los fines de semana, el padre autoriza un tiempo libre después del mediodía para lo que necesiten, como ir con sus familiares pero siempre con la responsabilidad de continuar con sus tareas.

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