#Crónica| Un viernes especial lleno de nostalgia

En la Casa del Jubilado, los adultos mayores pudieron disfrutar una tarde llena de música, poesía y recuerdos
#Crónica| Un viernes especial lleno de nostalgia
Foto: Martín Escamilla
15/06/2019
10:03
Domingo Valdez
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Los adultos mayores se reúnen para disfrutar de un evento cultural en la Casa del Jubilado Queretano. Desde temprano comenzaron a llegar. Ellas muy bien arregladas, y ellos muy elegantes para disfrutar de un evento cultural y artístico en ese recinto dedicado para ellas y ellos, donde pueden disfrutar de los talleres que se brindan, además de la compañía de quienes comparten sus mismos recuerdos, con quienes pueden charlar de tiempos lejanos, de eventos que los más jóvenes leen en los libros de historia.

Un grupo coral interpreta canciones clásicas, que intercalan con poesías, para deleite de los presentes, que aplauden las intervenciones de sus propios compañeros.

Algunos adultos mayores también van acompañados de sus familiares, quienes también disfrutan el evento.

Eva Gabriela Maldonado Santoyo, coordinadora de la Casa del Jubilado, observa desde la parte de atrás la participación de los abuelitos, quienes muestran su talento frente a sus compañeros, quienes prestan atención a la actuación.

El evento comienza alrededor de los 10:00 horas. El grupo coral Coincidir 19 es el encargado de abrir el espectáculo.

Recuerdan a Alberto Cortés y sus “Castillos en el Aire”. Las ovaciones son copiosas para el grupo.

Luego, se presenta un cuarteto de piano a cuatro manos y viola, que hace las delicias de los presentes.

Tras esta presentación, Eva Gabriela les recuerda que habrá una convivencia para todos, que esperen en sus lugares para pasar por un snack.

Entre los presentes está Agustín Chávez Huerta, próximo a cumplir 80 años, y quien forma parte del grupo de danzoneros que integran el grupo Amistad Latina, de la Casa del Jubilado y Pensionado.

Cuenta que acude a ese recinto desde hace siete años, siempre con los danzoneros, que se acaban de presentar en Salamanca, Guanajuato, en el Primer Encuentro Nacional Danzoneros.

Agustín espera, junto con su esposa Guadalupe Corral Martínez su turno para pasar por su snack. Mientras Guadalupe platica con una conocida que necesita un aparato de oxígeno al que tiene que estar conectado, y por el cual no puede alejarse mucho.

Motivación y amistad

Agustín conversa de sus experiencias en la Casa del Jubilado. Dice que eventos como el que se llevan a cabo le parecen muy agradables.

“La persona que está a cargo ahora, la licenciada Gaby, nos ha motivado a entablar amistad entre todos los diferentes asistentes a los grupos. Yo asisto en las tardes, y estoy viendo a compañeros que conozco de las mañanas”, señala.

Agustín dice que Guadalupe, además de su esposa, es su pareja danzonera, siempre buscando ayudar a quienes no saben tanto, pero “siempre juntos jalando la carreta”.

El hombre, quien se dedicó en su tiempo laboral a la ingeniería metalúrgica, dice que Guadalupe y él están en la segunda vuelta, pues ella es divorciada y él fue viudo. En total tienen seis hijos, tres son de ella y los otros tres de él.

“Estamos casados. Debido a las circunstancias de la religión, no nos hemos podido casar por la iglesia, pero por lo civil estamos casados desde el principio. Estamos casados desde hace 14 años”, dice Agustín.

Agrega que no sólo los une la convivencia, o el hecho de estar juntos, lo hace también participar en estos eventos en la Casa del Jubilado, “estando con la gente que es parte de lo nuestro”.

Agustín y Guadalupe forman parte de los adultos mayores que no creen que el amor es sólo para los jóvenes, pues el hombre dice que la gente mayor también puede disfrutar de enamorarse. Indica que respetan las ideologías de todas las religiones, pero sí ellos pueden convivir y tener detalles mutuos que los unen, pueden estar juntos.

Más que un baile

Agustín dice que con Guadalupe tiene mucha empatía, pues coinciden en el gusto por el baile, por el danzón. Pero coinciden en que son muy “pata de perro”, pues como no tienen perro ni perico, salen a donde quieren.

“Cuando se nos hace tarde, hacemos lo que el viejo guajolote, buscamos un árbol donde treparnos y ahí nos quedamos sin mayor preocupación. Traemos nuestro mundo a cuestas”, señala.

Precisa que tantos los hijos de Guadalupe como los de él viven lejos, así que pensar en un festejo por el Día el Padre con ellos es complicado.

Unas llamadas de felicitación son las que espera, además de que Guadalupe ya le dijo que le dará una sorpresa, que sólo maneje para dónde ella le diga, fuera de la ciudad, y espere. Será un almuerzo especial.

“Tratamos de llevar una vida en paz y tranquila, no sólo entre nosotros, sino también con los demás”, subraya Agustín.

Añade que trata de cuidarse mucho, pues “el Creador sólo me dio una zalea y la cuido”.

Agustín y Guadalupe pasan por el almuerzo. Caminan juntos, posan para una foto. La pareja luce bien, tranquila. Incluso, cuando caminan, llevan cierta cadencia juntos, como si estuvieran bailando en la pista.

El convivio en la Casa del Jubilado no termina ahí. Sigue por unos minutos más en el recinto. Los adultos mayores platican, hacen comentarios del espectáculo que se presentó. Es un viernes especial para los viejitos que ahí se reunieron.

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