La Cañada. Lugar donde pretendían asesinar a A. Obregón

Cronista de El Marqués dice que cuatro días antes del crimen, vecinos vieron a León Toral seguir al ex presidente
La Cañada, El Marqués,Barrio de San Ángel, México, Casa de la Cultura,
Actualmente, en el recinto se imparten diversas actividades culturales y se exhibe una muestra fotográfica en donde se recuerdan los viajes que realizó ex presidente de la República, Venustiano Carranza, a La Cañada (RICARDO LUGO)
08/06/2017
03:57
Domingo Valdez
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Cuatro días antes de ser asesinado, Álvaro Obregón, presidente electo de México, estuvo en La Cañada, en El Marqués, hospedándose en la actual Casa de la Cultura de ese municipio. Una esquina del inmueble era un tienda, en donde vendían tortas y también servía de cantina.

Hasta ese lugar, de acuerdo a las crónicas y testigos de la época, llegó José de León Toral, quien el 17 de julio de 1928 ultimaría a Obregón en el tradicional barrio de San Ángel, en la Ciudad de México.

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Gustavo Pérez Lara Hernández, antiguo cronista de El Marqués y vecino de La Cañada, llega a la Casa de la Cultura, que comenzó a construirse en 1874, en donde se imparten varios talleres, como el de costura.

Además, en estos días hay una exposición que recuerda los viajes que realizó el ex presidente de México, Venustiano Carranza, a la Cañada con motivo de los trabajos de la Constitución de 1917.

Las imágenes muestran a Carranza bajando del ferrocarril, junto con su esposa, además de fotografías de una reunión con constitucionalistas y otras personalidades.

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Pérez Lara Hernández explica que en una sala amplia, que hoy se usa para sala de juntas o exposiciones pictóricas, era usada por el ex mandatario para pasar la noche, junto con su esposa Virginia Salinas Balmaceda.

“El apellido Salinas no es coincidencia, posteriormente se supo que es pariente de Carlos Salinas de Gortari, ex presidente de la República Mexicana, en la historia moderna de México”, comenta el cronista.

Carranza fue asesinado en 1920, tres años después de la promulgación de la Constitución, pero la casa que ocupaba, sería frecuentada por personajes de la historia del país, como al ex presidente Álvaro Obregón; quien, según los cronistas de la zona, cuatro días antes de caer abatido se asistió al restaurante La Bombilla, en San Ángel, al sur de la Ciudad de México.

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“Por lo que respecta al testimonio a granel, se dice que cuatro días antes de que sucediera ese trágico acontecimiento de La Bombilla, en la Ciudad de México, ya su victimario, José de León Toral, lo andaba persiguiendo para estudiar sus movimientos y ver en qué día se pudiera concretar el hecho.

“Por ello, se habla que precisamente en este lugar [la Casa de la Cultura] existía una tienda, que también era una cantina”, explica.

Agrega que en ese local vendían unas tortas que a las que les ponían aguacate, crema y un chile grande; así, de esa forma los visitantes comían y se refrescaban en ese misma en el mismo lugar.

“Se habla que se vio a León Toral precisamente adquirir una de esas tortas, y de estar en actitud sospechosa, de vigilancia, de ver cómo estaba el pueblo, todo ello, en base a que pensaba en dar su golpe, pero no sucedió hasta cuatro días después”, agrega.

La hipótesis que se tiene por la Álvaro Obregón no fue asesinado en La Cañada, de acuerdo a Pérez Lara Hernández, es porque este crimen lo manda ejecutar una persona muy célebre que pertenecía al ambiente religioso de Querétaro, y quien tuvo relación con los dueños del balneario Escandón, mejor conocido como “El Piojito”.

Agrega que cuando Venustiano Carranza comenzó a visitar La Cañada, y el “El Piojito” fue adoptado como un centro de acopio militar, ocupándolo y el lugar pasó a ser propiedad del gobierno federal.

Por ello, los propietarios originales guardan un resentimiento contra el gobierno porque les quitó parte de su propiedad; esto fue suficiente para contener a León Toral y evitar que cumpliera con su objetivo: matar a Álvaro Obregón en La Cañada.

Algunos consideran que León Toral pensó que sería demasiado evidente cometer el crimen en esta zona.

“Sí se le vio a Obregón en este lugar, pero el testimonio a granel de la gente de aquí, de La Cañada, se inclina a que fue a León Toral al que vieron entrar a esa tienda, que ahora es un taller de costura en la Casa de la Cultura y que compró una torta y un refresco, por lo cual se le veía en actitud de decidirse a consumar ese asesinato”, abunda.

La habitación donde estaba la tienda es amplían, tiene dos puertas que dan hacia la calle, otra da hacia el interior de la casa.

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Otro personaje al que se refiere Pérez Lara es Concepción Acevedo de la Llata, mejor conocida como la madre “Conchita”, quien fue encarcelada el ser sospechosa de planear el homicidio de Álvaro Obregón.

“Hay rumores de que el jardín Zenea, que en aquel entonces se llamaba así, cambia a jardín Álvaro Obregón, como una especie de castigo para los queretanos, porque Benito Zenea era un gran amigo de la madre Conchita.

“Recordemos que en la administración del ex gobernador Ignacio Loyola Vera, se cambió el nombre de jardín Obregón a jardín Zenea. Incluso el ex mandatario José María Truchuelo, en aquel entonces era un decidido antagonista de la religión católica en Querétaro. Tan es así que a donde está ahora el jardín Guerrero, se había pretendía hacer una catedral, cosa que nunca sucedió”, agrega.

Querétaro y algunos de sus personajes fueron decisivos en el asesinato de Obregón, pero hubo necesidad de no tornarlo tan evidente, dice el ex cronista, porque la represión hacia el cristianismo fue muy fuerte.

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De hecho, añade, años después hubo represalias por parte del ejército. “Saturnino Osornio cerró escuelas e iglesias, porque consideraba que si no sabían leer y nunca habían ido a la iglesia y no eran cristianos, de qué servían las escuelas y las iglesias”.

Lara Hernández precisa que “La Cañada siempre ha sido un lugar muy reprimido por lo mismo de su convicción religiosa que ha sido muy fuerte. En estos días gozamos de una libertad de pensamiento religioso”.

Obregón, días antes de morir, viajó de Sonora a la Ciudad de México por tren, por lo que en uno de esos momentos tuvo que cruzar o detenerse en Querétaro, lo que daría sustento a la teoría de que León Toral seguía al presidente electo para asesinarlo.

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