#Especiales "Hacemos promoción a la salud entre queretanos”

Vacuna contra influenza tiene buena aceptación: enfermeras
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Una madre pone el ejemplo, se vacuna antes que su hija para que ésta no tenga miedo al recibir la inyección. Foto: Demian Chávez.
03/12/2017
04:09
Domingo Valdez
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Los ojos de la menor, de ocho años de edad, se llenan de lágrimas. A pesar de que sus padres se vacunaron antes que ella, para ponerle el ejemplo de valentía, se muestra renuente. Al final accede a inmunizarse contra la influenza, dentro de la campaña de vacunación que implementan autoridades estatales para prevenir la presencia de este padecimiento.

Guadalupe Mendieta y Dany Martínez González, enfermeras de la Secretaría de Salud llegan a los portales, frente al jardín Zenea, donde montan su puesto de vacunación. Colocan sobre la mesa dos paños, uno blanco y otro azul, para posteriormente, sobre la mesa ya lista, ponen las hieleras que contienen las vacunas y las jeringas, además de los otros objetos que necesitan para inmunizar a los ciudadanos queretanos.

Las jóvenes enfermeras esperan la llegada de los ciudadanos, quienes aprovechan su paso por el lugar para recibir la inyección, aunque muchos acuden al centro exclusivamente a vacunarse, pues saben que ahí, en los portales de una tienda departamental del centro, hay un módulo de salud.

El matrimonio formado por Ricardo Palma y Ana Laura Guerrero, acompañado de sus hijas, Ana Cristel y Silvia Paola, de ocho y 16 años de edad, respectivamente, llegan dispuestos a vacunarse. Con ello, comienza el ritual. “No, no me quiero vacunar”, dice Ana Cristel, mientras su padre la trata de convencer de que no duele la inyección y que es por bien. La menor no cree en lo que dice su padre, pone tierra de por medio, para evitar ser pillada y vacunada por sorpresa.

El padre es el primero en recibir la vacuna. Se descubre el brazo izquierdo y cierra los ojos al momento en el que la enfermera Guadalupe aplica la inyección. El procedimiento es rápido. Luego toca el turno a Ana Laura, quien con calma recibe la vacuna, para poner el ejemplo a sus hijas, pues la mayor, Silvia Paola, también se muestra renuente a vacunarse.

Después de negarse durante unos minutos, Silvia Paola acepta recibir la vacuna contra la influenza. Su padre celebra la decisión, mientras su hermana menor observa, con sus ojos húmedos, cómo su hermana mayor recibe la dosis. Después ella se anima, no con pocos nervios.

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Ana Laura señala que tenían un tiempo buscando los módulos de vacunación, aunque esperaban recuperarse de las enfermedades respiratorias que los afectaron la semana pasada. Agrega que la reacción de sus hijas es la normal, “es el ritual. Yo creo que el día que se dejen vacunar [sin protestas] nos preocuparemos”.

La madre precisa que todos los años acuden a vacunarse, ya sea a algún centro de salud o en los módulos que se ubican en centros comerciales o plazas públicas, como frente al jardín Zenea o la Plaza de Armas.

Ana Laura enfatiza que los módulos son la mejor opción que tiene para inmunizarse, le quedan cerca, de paso y son de fácil acceso.

Guadalupe y Dany reciben las gracias por parte de los ciudadanos, quien se retiran con el brazo izquierdo inmovilizado de momento por el “dolor” que les provoca la inyección.

“Con esto es más fácil hacerlo, estás de compras o de paseo, y aprovechas el viaje”, enfatiza, mientras Ana Cristel acude con su madre para denunciar a su hermana mayor, quien le tomó una fotografía mientras lloraba.

La familia se retira del lugar. Los cuatro ya están vacunados, pueden estar más tranquilos, pues ahora cuentan ya con protección contra la influenza, que hace nueve años causó un estado de emergencia en el país.

Mayor protección contra las enfermedades.

Héctor Estrada también llega a vacunarse, con objetivo de estar protegido contra el mal. Cada año, Héctor se vacuna contra esta enfermedad. El hombre de 65 años de edad, recuerda que cuando era más joven no se tenía tanto acceso a las vacunas, y cuando estas llegaban a los núcleos poblacionales, la gente no acudía, por temor a las “consecuencias” negativas.

“Cuando era niño había mucha necesidad de vacunas, y no existían todavía, ahora existen para muchas enfermedades. Antes la gente se ponía triste porque a su hijo le daba polio, o alguna otra enfermedad, ahora ya existen las vacunas. Hay que tomar precauciones son gratis”, agrega.

Recuerda que una enfermedad muy común, años atrás, era la polio, en las escuelas no era extraño tener compañeros con ese padecimiento; apenas comenzaban los centros de salud, situación que se pudo evitar si hubieran existido campañas de vacunación como las que existen en la actualidad.

“Recomiendo ampliamente a que la gente, en un momento dado que tiene esta facilidad, que aproveche. No pasa nada. Pasa más si no lo hacen”, asevera.

Héctor va acompañado de su hija, Estefany Estrada, de 32 años, dice que cada año acude a vacunarse contra la influenza, porque más vale prevenir, nunca está de más en esta época de frío, que es cuando más se presentan los casos de este padecimiento.

Módulos de salud.

Guadalupe sigue con su trabajo en el módulo. Explica que la campaña de vacunación comenzó en el pasado mes de octubre y podría prolongarse hasta marzo. Apunta que no siempre están en el mismo módulo, se van rolando en diferentes ubicaciones, además de cambiar de compañero en cada sitio.

Agrega que la respuesta de la gente es positiva, al día se aplican de 100 a 200 dosis, en cada puesto de vacunación. Precisa que las personas más difíciles para vacunar son las adultas, tienen desconfianza, no lo ven por la salud, creen mitos que se dan alrededor de las vacunas, mientras que los niños, que son llevados por sus padres, acuden resignados.

Agrega que la vacuna se aplica a partir de los seis meses de edad y los bebés son los que más lloran cuando son inmunizados.

Por su parte, Dany señala que la respuesta de la gente es buena, pero falta completar la vacunación en los grupos de riesgo, que son los menores, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas, falta cumplir con esa meta.

Añade que aún existen muchas personas que creen que con la vacuna se van enfermar o que les hará daño. “Por una persona se propaga a más y no vienen a vacunarse. Me ha tocado mucha gente [así], hay convencerlos, por eso se llama promoción a la salud”, dice.

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