“No había acceso en la noche y dormimos en los camiones”

Ismael debe caminar 3 km, entre piedras y lodo, para salir de su localidad
San Juan del Río, Afectaciones, Transporte, Querétaro, Lluvias, Santa Rosa Xajay, Colapso, Puente,
Foto: Luis Sánchez
02/07/2017
03:44
Alma Córdova
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Ismael Santiago Sanjuanero no pudo llegar a su casa el viernes pasado. Vive en la comunidad de Santa Rosa Xajay, en el municipio de San Juan del Río, y el colapso de un puente en dicha localidad hizo que él y otros compañeros de trabajo tuvieran que dormir en el transporte, a la orilla de la carretera, pues la corriente del agua impidió el paso en el camino alterno.

Ismael trabaja en una empresa de electrónica, en el parque industrial de Valle de Oro, y todos los días se traslada a su trabajo en el transporte de personal que la empresa les brinda.

El viernes le tocó laborar en el segundo turno, en el que se trabaja toda la tarde; salió a las 11 de la noche, p pensó que llegaría a su casa de manera normal, pero no fue así.

Debido al colapso del puente, tuvo que quedarse a dormir en el camión de su trabajo, ya que las autoridades cerraron el paso tanto para vehículos como para peatones. Una vez que amaneció y la corriente del agua bajó, logró pasar el arroyo y dirigirse a su casa, donde su familia preocupada ya lo esperaba.

“Salimos a trabajar en la tarde y regresando encontramos todo cerrado. No había acceso en la noche y todos los camiones del personal se quedaron aquí en el camino y ahí dormimos, porque no hubo paso, ya en la mañana pasamos caminando”, relató el hombre.

Tuvo que caminar cerca de tres kilómetros para llegar a su casa, en un camino con pendientes prolongada; sin embargo, afirma, está acostumbrado a caminar y, si no hay otra opción, tiene que hacerlo, pues no puede dejar de ir a trabajar ni de realizar las cosas que hace cotidianamente. Por ejemplo, este sábado acompañó a su hija Elisa para que lograra pasar por el arroyo y fuera a trabajar.

Los dos caminan por el único sendero que les quedó como acceso a su comunidad, van esquivando las piedras y lodo que cubren la mayoría del camino. Pasan por el lugar del colapso del puente y ambos se admiran al ver cómo se desgajaron las piedras y cómo se formó una pequeña cascada, que hace que el agua no deje de correr en el pequeño riachuelo que se ha formado.

Padre e hija apresuran el paso, pues deben llegar a tiempo y, con suerte, podrán alcanzar algún transporte, si no, les tocará caminar otros cinco kilómetros hasta la carretera 120, donde sí es seguro que encuentren un camión o algún otro vehículo que los lleve a San Juan del Río. Ambos se detienen al llegar a la zona donde se encuentra la empresa Rancho Tucajay, pues el camino tiene decenas de vehículos estacionados: pertenecen, en su mayoría, a trabajadores del gobierno estatal, que acompañaron el recorrido que efectuó el gobernador del estado, Francisco Domínguez Servién, a la zona.

Además de esta singularidad, se han quedado observando cómo una grúa mueve un tráiler que se quedó atravesado en el camino; ambos saben que se les puede hacer tarde para llegar a su destino, pero no quieren perderse el espectáculo que significa esta maquinaria. Es muy raro que en su comunidad haya vehículos, sobre todo máquinas de este tipo.

Una vez que terminaron los trabajos, ambos retoman su camino. Ella trae tenis y solamente carga una pequeña bolsa de mano, mientras que él lleva puesta una gorra, sus botas de trabajo y trae cargando dos bolsas de color rosa que pertenecen a su hija.

Pasan a un costado de los vehículos oficiales y de una patrulla estacionada en el lugar y apresuran el paso, tienen que llegar lo más pronto posible para poder alcanzar un transporte.

Al cuestionarlos, este padre y su hija dicen que la falta de camino no tiene porqué interrumpir sus vidas y sus actividades; sin embargo, consideran que por ahora será muy difícil la manera en que los habitantes de Santa Rosa Xajay tendrán que trasladarse fuera de la comunidad.

Les preocupa que en caso de una emergencia no puedan salir del lugar y se lleguen a perder vidas, además de que muchos de sus vecinos son adultos mayores.

“Pues va a estar difícil, pero pues no nos va a quedar de otra que caminar. Lo que sí creemos que puede ser preocupante es si llega a pasar algo a una persona que esté enferma o que tenga un accidente, pero en lo demás nos vamos a tener que poner a caminar, porque no sabemos si se vaya a tardar mucho en volver a hacer el camino. Lo malo es que solamente hay esta entrada a Santa Rosa y nunca se pensó que esto llegara a pasar”, concluye.

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