Es el trigésimo aniversario del Grupo Ecológico Sierra Gorda (GESG). Hay lágrimas, emoción y un sin fin de anécdotas al voltear a ver el camino recorrido. El compromiso es salvar al planeta. Ese persistente esfuerzo de concientizar a las personas sobre la urgencia del cuidado de la tierra.

Son tres décadas de vida, tiempo en el que han dado grandes pasos para la restauración, preservación y conservación de la Reserva de la Biosfera de la Sierra Gorda queretana.

“Porque aquí donde estamos parados es lo que entiendo como patria, el patrimonio natural; la bandera y el himno son símbolos y los respetamos, pero la patria es nuestro territorio y nuestro entorno, su relación con todo lo que sucede, a eso se le llama bioregionalismo y da un gran sentido de pertenencia. Somos custodios de un pedacito sagrado de la patria”, así es como Martha Isabel Ruiz Corzo, fundadora del grupo ecológico, define la motivación de su ardua labor, propósito por el que ha llegado a los más altos organismos mundiales y se ha convertido en una importante líder ambientalista en América Latina, con una laureada trayectoria por sus proyectos.

“Puedo decir que ya hay mucho más bosque de lo que había hace 30 años”, añade. No obstante, su advertencia es para tomarse en serio: “La situación es tan dramática con el cambio climático que, sólo si somos capaces de hilvanar un milagro, saldremos adelante. Es mucho capital natural, le perdimos la pista, estamos muy mal porque lo volvimos monedas de cobre”.

Custodios del territorio

Aunque la organización comenzó a gestarse alrededor de 1984, fue tres años después, en 1987, cuando se constituyó formalmente el Grupo Ecológico Sierra Gorda. Su fundación se hizo posible gracias a un pequeño grupo de habitantes locales, debido a que era una época en la que alarmaba la devastación ambiental y deforestación en la zona.

“Cuando bajábamos del rancho al pueblo veíamos aperturas de caminos que no llevaban a ningún lado, basureros, cazadores, tala montes, un desorden, y eso generó que en el centro de Jalpan, donde tenía una zapatería, comenzaran reuniones con la familia de Beto, que es de mucha raíz local, acompañados por unas cuñadas, el director de Educación, el director de Salud, amigos, así nació el Grupo Ecológico, en las bancas de una zapatería”, explicó.

“Desde ese entonces, ha sido un trabajo 4x4, aquí Grupo Ecológico Sierra Gorda es un custodio del territorio, lo amamos profundamente y tenemos un compromiso de generar soluciones para sus habitantes. Los bosques y la biodiversidad son propiedad de las comunidades de extrema pobreza, aquí el capital natural tiene dueño”, resaltó la activista, a quien conocen también como la maestra Pati.

Desde ese momento, la organización se dedicó a asesorar y organizar a las 638 comunidades dueñas de los territorios serranos; hasta lograr que el gobierno federal la decretara como Reserva de la Biosfera en 1998; siendo la única a nivel nacional que se nombró por la petición y los esfuerzos de la sociedad civil.

Actualmente, el GESG se conforma por las organizaciones Bosque Sustentable A.C., que se dedica al desarrollo de productos ecosistémicos, manejo holístico de recursos y restauración de suelos; Joya del Hielo A.C., que salvaguarda algunos de los santuarios con mayor valor biológico en la sierra; Productos y Servicios Turísticos Sierra Gorda S.A. de C.V., que promueve la valorización escénica a favor de micro operadores turísticos que detonan el ecoturismo comunitario, con programas que involucran a los habitantes y la naturaleza, y traen beneficios económicos a la localidad; así como Vive Sierra Gorda, empresa fundada en California, Estados Unidos, que brinda visibilidad y deducibilidad a donantes del país vecino del norte.

Referente mundial

Entre los logros más importantes del GESG destaca ser el primero a nivel mundial en conseguir estándar dorado con la empresa Rainforest Alliance, para los créditos de carbono dentro del mercado monetario, esto en 2011; dicha organización no gubernamental internacional trabaja para conservar la biodiversidad y asegurar medios de vida sostenibles.

“Un proceso complicado, que significó un aprendizaje tremendo de la distancia tan grande que hay entre los protocolos globales y la realidad de los dueños de la tierra que no tienen CURP, IFE, acta de nacimiento, título de propiedad. Un proceso muy frustrante, pero conseguimos el estándar dorado”, recordó Ruiz Corzo.

Desde 2013, el estado se volvió un laboratorio de prácticas sustentables, desarrollando un mecanismo subnacional, con participación de gobierno estatal, con el que GESG pudo operar el Mecanismo Estatal de Compensaciones de Carbono, con el que el estado de Querétaro ha destacado a nivel mundial.

Con ese recurso, más las recaudaciones que se logran de aportaciones federales y patrocinadores, el grupo opera con 37 millones de pesos al año, para financiar proyectos en las diversas comunidades serranas, que tienen impacto directo en alrededor de 14 mil 300 personas de la zona, por medio de apoyo para equipamiento e infraestructura, capacitación y monitoreo de campo, éste último es el proyecto en el que enfoca su atención la maestra Pati, con la medición de carbono en suelos, para así poder poner un valor monetario “a todo lo que se pueda”.

Estados como Aguascalientes, Sonora, Chihuahua, Baja California y Veracruz ya preparan la aplicación de este modelo queretano, que en el estado funciona con un fondo de recursos que provienen de un impuesto de 70 pesos anuales, conforme el refrendo vehicular. “Es algo que no se ha hecho en alguna otra parte del mundo, nos hemos tenido que sofisticar y definir esta metodología, que ya está registrada a nivel federal y estatal. Buscamos que otros estados lo puedan implementar”, añadió Laura Burke Pérez Arce, de Viva Sierra Gorda, organización creadora del modelo sustentable.

Reserva de la Biosfera

Son 384 mil 567 hectáreas las que cubre la Reserva de la Biosfera, equivalente al 32% del total del territorio queretano. En términos de diversidad de ecosistemas, ocupa el primer lugar en México entre las áreas naturales protegidas y es un importante pulmón en el estado.

Los ecosistemas presentes se encuentran en altitudes de entre 300 y 3 mil 160 metros sobre el nivel del mar y los tipos de vegetación comprenden desde áridos matorrales, bosques templados, de niebla, riparios y dos variantes de bosque tropical, así como los secos caducifolios y los subcaducifolios.

En conjunto, estos elementos significan una gran variedad de servicios ambientales, como la recarga hidrológica; la captura y almacenamiento de carbono; la formación y retención de suelos; una gloriosa belleza escénica; una gran biodiversidad, y la producción de oxígeno.

Gracias a la conservación del área, animales emblemáticos, como el jaguar, el ocelote, el chivizcoyo y la guacamaya verde, todavía se pueden encontrar en la Sierra Gorda.

“Estoy convencida que, cuando alguien me dice que ya terminó su proyecto, pienso que es muy suertudo, porque aquí [en el Grupo Ecológico Sierra Gorda] nuestra misión es de por vida, porque somos un puente entre las comunidades locales y las oportunidades. Han sido 30 años de un esfuerzo con doble tracción, asumo todas las posibilidades, porque para provocar milagros necesitas tocar todas las puertas. Hago tareas de todos los funcionarios, pero si no hiciéramos este trabajo, esto sería un basurero”, aseguró.

El festejo

Del lado izquierdo de la entrada de la Misión de Jalpan, poco antes de las siete de la tarde, un trío femenil comenzó con la música. Algunos sones, con los que una decena de mojijangas bailaban, para llamar la atención de los paseantes.

Mientras eso sucedía, el personal del Grupo Ecológico de la Sierra Gorda invitaba a las personas, que caminaban por el centro del municipio serrano, a que pasaran al Teatro del Pueblo, donde después de las 19:15 horas comenzó una obra de teatro.

Después de la tercera llamada, inició la puesta en escena Detectives del medio ambiente, que estuvo a cargo del grupo teatral queretano La Gaviota. El espectáculo reflexionó sobre las causas y efectos del cambio climático, por medio de marionetas de animales extintos, como el sapo dorado, y especies en peligro de extinción, como la ardilla voladora, el maíz cerealín, la guacamaya y la salamandra tigre.

El objetivo fue hacer conciencia y un compromiso —sobre todo entre los niños presentes— para combatir los daños negativos que el mundo ha resentido en los últimos 30 años, durante los cuales el planeta tierra ha aumentado su temperatura seis grados. Se pidió llevar acciones como no tirar basura en sus escuelas, sembrar más árboles y apagar luces en casa cuando no la usen, entre otras.

El mensaje se difundió entre más de 100 asistentes, entre niños y adultos; para después dar paso un concierto de la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil Santiago de Querétaro, que se programó en la plaza principal.

Antes de comenzar con la música, la maestra Pati compartió con los presentes una retrospectiva de los logros obtenidos por la agrupación desde hace tres décadas, con el propósito de hacer énfasis sobre el daño al que nos enfrentamos con el cambio climático.

“Lo tenemos hasta el cuello, el cambio climático está pasando, no es una profecía a futuro y es necesario actuar ahora. No hay que esperar a que nuestros hijos hagan algo, nosotros los adultos tenemos que hacer algo ya, sino que tipo de planeta les dejaremos”, reflexionó.

La música de la orquesta, con piezas clásicas y contemporáneas, fue la forma con la que se cerró con broche de oro la celebración, aunque bien dice Ruiz Corzo: “Esta es una labor de toda la vida, vamos por otros 30 años más”.

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