Es vital que el equipo que representa a México en la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sea muy paciente con la delegación estadounidense para no abandonar las mesas de discusión, señaló en entrevista con EL UNIVERSAL Querétaro el diplomático y escritor Enrique Berruga Filloy.

El ex embajador aseguró que mantener la calma podría significar que el representativo de Estados Unidos ceda en las exigencias que están tratando de imponer a sus socios, a pesar de las múltiples amenazas que ha hecho Donald Trump de abandonar el TLCAN.

En un análisis, el también colaborador de EL UNIVERSAL considera que para Estados Unidos no es tan sencillo salir de este acuerdo comercial, debido a la estructura legal y red de negocios que se han construido en torno a ese tratado durante los últimos 23 años entre las tres naciones.

Por otra parte, en su experiencia como internacionalista, Enrique Berruga teme que el presidente de Estados Unidos, en un afán por recuperar simpatías con su electorado, genere una guerra para reposicionar su imagen y popularidad; está demostrado, dice, que históricamente cuando Estados Unidos está en guerra los electores “no cambian de presidente”. Prevé también que Irán y no Corea del Norte podría ser el blanco de un posible ataque armamentístico.

En estos momentos se está renegociando el TLCAN ¿Es México el país que más desventajas tiene?

De los tres países es el que más perdería en términos de empleo. Si vemos el desarrollo reciente de los últimos 20, 25 años de México, el desarrollo se ha cargado mucho al norte de la República, precisamente para tener una ventaja competitiva frente a Estados Unidos con el mercado más grande del mundo. El sur de México está más rezagado. Hemos integrado mucho nuestras redes ferroviarias, carreteras, logísticas, con América del Norte y no con América Central.

Ahí vemos algunos de los problemas estructurales que tenemos en México: un norte que se va desarrollando a una gran velocidad. Aquí lo ven ustedes en Querétaro. La velocidad del desarrollo en Querétaro no tiene nada qué ver con los estados sureños del país.

Dentro del TLCAN las condiciones que está tratando de imponer Estados Unidos tanto a Canadá como a México, pues resultan inaceptables. Lo escribí en una de mis columnas en EL UNIVERSAL: si se aceptaran las condiciones de Estados Unidos, a eso le podemos llamar como sea pero ya no va a ser un Tratado de Libre Comercio.

Precisamente en esa columna recomiendas al equipo negociador tener paciencia con Estados Unidos, ¿por qué?

Tengo aproximadamente 25 años negociando con los güeros. Ellos mismos, en documentos internos del Departamento de Estado, reconocen que son muy impulsivos para negociar; los soviéticos les ganaban todas por eso. El sistema político de Estados Unidos también les exige que lleven cierta velocidad en los resultados.

Creo que si revienta la negociación, porque son inaceptables las condiciones que están tratando de imponer, habría que preguntarles ¿qué vamos a hacer? ¿Ya no van a importar piezas automotrices de las propias empresas de Estados Unidos que están en México? ¿Eso es lo que queremos? ¿Cómo vamos a quedar? La respuesta está del lado de ellos.

Por eso recomiendo ampliamente que tengamos paciencia. Solamente así vamos a empezar a ver cómo comienzan a tener ciertas concesiones hacia México y probablemente también con Canadá; no hay que irse demasiado con el ánimo guerrillero, “por dignidad” y pararnos de la mesa y decir “que se jodan”.

Creo que Estados Unidos tiene que medir muy bien las cosas. Creo que hay muchísimo bluff detrás de esto. Como son las etapas iniciales de las negociaciones, están jugando con los miedos, como tratando de medir qué miedos realmente tiene México.

Si México entiende eso, alguien va a tener que recular y pueden recular incluso los dos [México y Estados Unidos]. Hay que entender cuál es la lógica de Trump.

Ahora, hay un punto de inflexión que tiene que ver con las elecciones intermedias en Estados Unidos. Si llegara a haber una ratificación del electorado al mandato de Trump y los republicanos se fortalecen en las elecciones intermedias, pues ahí sí quedaría como dueño del partido. Y eso es algo que le gustaría mucho lograr y uno de los mecanismos para hacerlo es precisamente lo del TLCAN, porque correcta o incorrectamente, el blanco de la clase media baja, sobre todo en el centro de Estados Unidos considera que su trabajo, o se ha perdido o recibe una muy mala paga debido a los mexicanos, porque los salarios son más bajos en México o porque las empresas de Estados Unidos han movido su sede a México. Entonces hay esa concepción de que México le quita empleos a los gringos.

Donald Trump necesita tener triunfos políticos. Su presidencia hasta el día de hoy ha sido realmente un fracaso. Trató de cambiar el Obamacare para la cuestión del seguro médico, un fracaso; ha tratado de meter la reforma fiscal, fracasó; trató de desmantelar a la OTAN, le duró como una semana más o menos; desde luego no tiene ningún sentido para Estados Unidos.

El propio muro en la frontera de México con Estados Unidos...

El propio muro, pues ya para estas alturas ya debería tener 30 metros de alto, como decía él en la campaña, es la hora en que están viendo modelos; no tienen financiamiento además. Entonces probablemente tampoco haya muro. Fracaso tras fracaso y se acercan las elecciones allá.

Entonces, si él da esta campanada de cerrar esta sangría —como lo ven ellos de empleos y de empresas hacia a México— pues lógicamente todos ellos van a decir “claro, éste sí nos está respondiendo”, sí está entregando los resultados que ellos esperaban de él y uno de ellos era acabar con TLCAN. Muchos estadounidenses piensan que es lo peor que les pudo haber pasado, especialmente en Nebraska, Oklahoma, Virginia, sitios así.

Aquí también habrá elecciones el próximo año ¿Cómo visualizas la relación de México con Estados Unidos si ganara Andrés Manuel López Obrador la presidencia de la república?

La verdad es que quien gane, la va a tener muy difícil. Hay cuestiones que rebasan las personalidades; puede haber estilos de uno o de otro, más experiencia también en lo internacional de unos u otros pero yo creo que será difícil para cualquiera.

Ahora mi temor como internacionalista, debo compartirlo acá, es que Donald Trump vaya a buscar generar una guerra importante en el próximo año, año y medio. Porque está bastante probado, históricamente en Estados Unidos, que cuando están en guerra no cambian de presidente.

¿Guerra con Corea del Norte?

O Irán. Me parece que lo que ha pasado con el acuerdo nuclear con Irán va más orientado hacia a ese lado, porque ahí sí tendría algunos aliados más como Arabia Saudita, Israel y algunos otros que dirán “qué bueno que le van a pegar a Irán”.

En el caso de Corea del Norte, si se trata de armamento nuclear es muchísimo más peligroso y los aliados, no necesariamente serían aliados de Estados Unidos. A China desde luego que no le gustaría; Japón es un vecino inmediato, sería un blanco inmediato, es el único país que ha sufrido en carne propia bombardeos nucleares pues obviamente que no es un recuerdo que quieran repetir.

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