“Hat-trick” de Fabián y Chivas hace “Connection”

Deportes 30/08/2012 03:13 Actualizada 03:13

GUADALAJARA.— La actitud de Marco Fabián en el segundo de sus tres goles es la justa medida que merece el triunfo: no celebra efusivamente. Alegría hay, pero la victoria por 4-0 ante el W. Connection, en la Liga de Campeones de la Concacaf, no es para más.

Se trata de una goleada que apenas refleja las enormes diferencias entre el futbol de México y el de Trinidad y Tobago. Debe medirse con cordura.

El primer tiempo es prueba irrefutable de lo lejos que está Chivas de alcanzar un buen funcionamiento. Y es, ante todo, la enésima reivindicación de una máxima no escrita en el futbol: de poco sirve tener la pelota más tiempo que el rival, si no existe idea clara de qué hacer con ella.

Que Guadalajara se apodera del esférico, es cierto. Sin embargo, el mérito de eso es discreto si se considera que W. Connection es un equipo escaso de brillantez futbolística. La fragilidad del oponente permite a Chivas generar aproximaciones, pero no generar goles.

En la segunda parte se agrega el cansancio caribeño. Incluso un equipo en crisis como el Rebaño Sagrado, es capaz de aprovecharlo.

Márquez Lugo ingresa al área y dispara potente. El portero “escupe” y Marco Fabián aparece para empujar, al fin, el 1-0 (53’).

La jugada se repite. Ahora Marco Fabián tira y hay otro rechace. La bola queda “muerta” para Érick Torres, que en su intento de remate saca un pase para Carlos Fierro, quien únicamente debe empujar el 2-0 (64’).

Chivas aprovecha la circunstancia. Por el centro se abre el espacio. El pase filtrado es mal controlado por Márquez Lugo, pero le queda a Marco Fabián y con tranquilidad, patea al fondo de las redes (67’).

Lejos está una reacción trinitaria. Chivas ataca cuando y como quiere. Encuentra la cereza de su pastel. Otra vez por el centro. Marco Fabián recibe el pase filtrado. Entra a toda velocidad. Se quita al arquero y con frialdad empuja el 4-0 (90’).

Instantes después, el silbatazo final decreta la primera victoria del Rebaño Sagrado en la Liga de Campeones de Concacaf. Pero, ojo, la goleada no es el fin de la crisis.