Hasta hace poco era una boxeadora del montón. Destinada a ser una rival de escalón para la carrera de otras. Pero dos triunfos pusieron a Jessica González en el panorama mundial.

Primero doblegó a Irma La Torbellino García —campeona gallo de la Asociación Mundial de Boxeo— y luego repitió la sorpresa contra Yazmín La Rusita Rivas —monarca gallo de la Federación Internacional de Boxeo—. Esta última pelea le valió para adueñarse del título interino gallo del Consejo Mundial de Boxeo (CMB). Todo esto en un plazo de apenas tres meses.

“Este año ha sido como un sueño. Un sueño que me venía imaginando desde que tenía 16 años. Yo peleaba, pero no se me daba una oportunidad importante como esta de poder ir por un título mundial. Pero creo que el tiempo es sabio y, gracias a que supe tener el empeño, la dedicación y no rendirme, seguir con este sueño, pude desbancar a estas dos grandes peleadoras, ambas campeonas del mundo. Sí, una revelación total para aquellos que no me conocían”, enfatiza González, en visita a EL UNIVERSAL.

La victoria sobre La Torbellino la impulsó a su actual campeonato, cuando la joven capitalina de 25 años ya meditaba el retiro ante la falta de oportunidades, mismas que la orillaron incluso a bajarse el sueldo ante los promotores, con tal de que le consiguieran una pelea.

“Me ofrecieron ser rival de Irma [García] y yo estaba totalmente de acuerdo en tomarla, porque ya la conocía anteriormente de un reality show. Por ello sabía que podía ganarle, y, si no le ganaba, pues adiós al box, porque así no le iba a ganar a nadie de importancia. Me dije: ‘esta es la oportunidad de mi vida, por la que he estado luchando tanto años’; Me repetí varias veces: ‘tienes que aprovecharla, así te mueras en el ring, pero tienes que aprovecharla’”, recuerda González.

Las pocas peleas como profesional de Jessica —suma cuatro victorias por una derrota—, además de la falta de oportunidades, se deben a que sacrificó un año entero para cumplir una de sus metas, la de titularse como licenciada en administración de empresas. Una carrera que cursó en el Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey campus Santa Fe, universidad que la becó por su alto rendimiento académico.

“Desde que iba en la preparatoria, tenía claro que quería estudiar. Antes no pensaba en que fuera a debutar como boxeadora profesional. Antes me veía como una ejecutiva, una persona importante. Pero después de que conocí al boxeo, sí dije ‘híjole, yo creo que mejor el boxeo’. Sin embargo, me propuse terminar mi carrera, pues estaba con una oportunidad única al estar becada y en una de las universidades más importantes del país”, explicó.

Su vida ha cambiado. Le caen propuestas de promotoras y las rivales ya la empiezan a buscar. Ante ello, Jessica promete que las sorpresas sobre el ring continuarán.

“Lo que más me incentiva a estar en el boxeo es ser la mejor y demostrar que soy buena peleadora, que puedo estar entre las mejores del mundo y las mejores de la historia. Eso es lo que quisiera llegar a ser, una súper peleadora reconocida como Jackie Nava, Ana María Torres o Mariana Juárez”, dice.

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