El mejor regalo, tener a su sangre

Deportes 25/05/2014 00:58 Actualizada 11:47

ACAPULCO.— Jhonny González pedía a su hermano Miguel Ángel estar cerca de él en todo momento. Para que le cuidara su cinturón de campeón, para que lo asistiera en los vestidores, para disfrutarlo. En febrero pasado estuvo desaparecido cuatro días, ante la angustia de toda la familia.

Por eso, Jhonny disfrutó ayer cada momento con su hermano. Fue el invitado de honor para acompañarlo al ring. “Cuando desapareció, paré por completo mi entrenamiento. Lo único que quería era recuperarlo”, recordó el campeón.

Miguel Ángel desapareció un 14 de febrero, justo cuando el boxeador mexicano lo había dejado en el paradero de Pantitlán. En la noche fue cuando el pugilista se percató de su ausencia y ahí empezó una búsqueda frenética para encontrarlo.

González empezó con avisos por las redes sociales, dio entrevista a diversos medios y pidió a la familia boxística entera que lo ayudaran a dar con el paradero de su hermano.

Apareció el 18 de febrero en Monterrey. Miguel Ángel se reserva los detalles de lo que vivió, pero ayer se mostró contento de poder acompañar en una velada boxística más a Jhonny, a quien le agradece el esfuerzo que hizo para encontrarlo.

No sólo el hermano de Jhonny disfrutó el evento en el puerto guerrerense. También lo hicieron miles de aficionados que llegaron al Centro de Convenciones para corear el nombre de González. El regreso del boxeo a Acapulco. Cerca de seis mil personas acudieron al llamado en un aforo que fue insuficiente, pues varios se quedaron sni boletos.

La reventa hizo su presencia una hora antes de que iniciara la velada, ofreciendo boletos por el doble del costo original.

Por más potencia que se le diera al aire acondicionado del complejo, el calor de Acapulco fue más intenso. Camisas mojadas, frentes sudorosas, boxeadores más exhaustos. Pese a este inconveniente, el ánimo no decreció en lo que fue el regreso de Jhonny González tras recuperar su corona pluma del CMB.

Aquella desaparición de Miguel ya sólo es un recuerdo amargo del que los González ya no desean hablar.

Un día en que los hermanos González fueron los más satisfechos de poder estar juntos nuevamente en una noche de boxeo.

 

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