"Esencial, no pensar en el quinto partido"

Deportes 23/06/2014 00:08 Actualizada 08:29

Media hora de juego le basta para decretar la inmortalidad. Manuel Negrete queda suspendido en el aire por algunos segundos. Jala del gatillo —de espaldas al marco— y sacude las redes.

La multitud reunida en el Estadio Azteca estalla de alegría. “¡Gooool!” grita el Coloso de 100 mil gargantas, aunque ese 15 de junio de 1986 había 15 mil fanáticos más.

El balazo fulmina al búlgaro Borislav Mihailov. Más tarde Raúl Servín completa la obra... 2-0 “Y pasamos al quinto partido”, rememora Negrete, 28 años después. Hoy no logra entender por qué, desde entonces, México no ha podido repetir al menos aquella hazaña.

“Las cosas se fueron dando”, comparte Manuel a EL UNIVERSAL. “Me estoy acordando cómo pronosticó la Federación, diciendo que íbamos a terminar en segundo lugar para quedarnos en el Azteca. Eso lo pensó la directiva, pero nosotros no. Afortunadamente pasamos en primer lugar, vino el partido contra Bulgaria y fue inolvidable para mí, además de que dejó huella en la historia del futbol mexicano”.

Los hombres de pantalón largo de aquel entonces no creían que México iba a ocupar el primer lugar del Grupo B, que compartió con Paraguay, Bélgica e Irak. Por eso recomendaron a la FIFA que al segundo de ese sector se le garantizara la estadía en el Coloso de Santa Úrsula. Mas no al primero del sector. Por eso el quinto partido lo jugaron fuera del Azteca, en el Tecnológico de Monterrey, y contra Alemania, que nos eliminó en penaltis.

“Fue un juego complicado, difícil, las circunstancias no se nos dieron para ganarle a Alemania, y el final fue resuelto por penaltis, que son un volado para quien esté mejor y lamentablemente nos tocó perder, mas en los partidos quedamos satisfechos, hicimos un gran esfuerzo y lamentamos no llegar más lejos, porque teníamos posibilidades”, rememora el ídolo.

Sí, México 1986 ha sido el único certamen en la historia de los Mundiales en el que la Selección disputó cinco encuentros. Misión inalcanzable desde entonces. Y él tiene la fórmula para romper la maldición. La comparte. No parece nada fuera del otro mundo. Pero ahí les va...

“Fíjate que lo más importante es no pensar en el quinto partido”, explica el hombre que hizo posible ese momento histórico para nuestro balompié. “Hay que pensar, más bien, en el siguiente rival [Croacia]”, insiste.

En aquel remoto campeonato Bora Milutinovic cultivaba entre ellos esa mentalidad. “Realmente no pensábamos en el próximo partido, sino en ir a ganarle a Bélgica. Ese era el más importante”, acentúa convencido. “Deben caminar, no ir corriendo. No ir aún a la final”, recomienda.

Por eso no le convencen los argumentos del actual seleccionador, Miguel Herrera, y del director deportivo, Ricardo Peláez, quienes aspiran a la final. “Eso es bueno, que tengan esa mentalidad y los jugadores deben tenerla también; pero no hay que adelantarse a las circunstancias, sino pensar en el próximo partido, y lo tienen que ganar para aspirar a los demás”.

A decir de Manuel Negrete “México tiene posibilidades, por supuesto”. Y, reflexivo, apunta: “De que va a ser difícil, por supuesto, mas confiamos en el equipo mexicano, en la capacidad de todos. Pueden llegar hasta donde ellos quieran”.

La complicada llave, en octavos de final, tampoco le parece imposible. “Esperemos que a la Selección le vaya bien y que estén más ocupados por el siguiente rival...”.