“Sólo cinco minutos con Marco Fabián”, ordenó la gente de prensa de Cruz Azul.

Pero no se cumplió y al final fueron 7 minutos y 52 segundos los que Marco Fabián de la Mora compareció ante los medios.

Ni tiempo de bañarse para dar una mejor cara, porque un rostro tenso fue el que presentó el volante, quien esperaba las preguntas que rodean su carrera y su vida personal.

Primero lo deportivo.

¿Vienes a reencontrarte?... Dice que sí.

¿Vienes a resurgir?... Lo asegura.

Después lo personal.

¿Acabarás con tu vida social?... Lo promete.

Los minutos pasan y las preguntas tratan de ser cortas para que las respuestas sean largas.

Fabián, hay que reconocerlo, contestó todo. Le dio la vuelta a lo incómodo y se comprometió en lo cómodo en esta nueva era de su vida, donde las rayas rojiblancas ya no le protegerán, y el azul se transparentará, ya que lo que haga en la cancha y también fuera de ésta, estará bajo el ojo del huracán.

Los errores que ha cometido van desde la escapada en Quito con la Selección Sub-23 que participó en la Copa América de 2011 y que le costó estar seis meses fuera de la Selección, además de escándalos en revistas del corazón y su intempestiva salida de Chivas al futbol árabe y su regreso con carta de disculpas.

Ahora dice que está más maduro: “Sé lo que quiero: retomar mi gran nivel. La gente que me conoce, como ser humano, sabe lo que soy”.

Los minutos pasan. En el futbol todo es extremo y en Chivas, Fabián pasó de ser un dios, al culpable de la crisis más grave que ha vivido el equipo tapatío en su historia.

—¿Se ha exagerado contigo?

“No veo ni escucho nada, pero repercute en mi familia. Sé que soy ejemplo de muchos. Quiero brillar y que sólo vean al Marco Fabián dentro de la cancha”.

Y de la cancha hablamos, porque Fabián aceptó que era necesario salir de Guadalajara. “Uno cumple ciclos. Le debo mucho a Chivas después de 17 años de estar ahí. Llego a ganarme un lugar, y ojalá me alcance para llegar a la Selección”.

El reloj marca cinco minutos, pero Fabián aún tiene que decir.

—¿Es tu última oportunidad?

“Es una gran oportunidad, aunque muchos la vean como la última. Me dedicaré a entrenar, para sacar la mejor versión de mí”.

—¿Qué te ha faltado para verlo?

“Estabilidad. He sido jugador de altibajos, pero salir de mi ciudad ayudará. Vengo a ser un profesional dentro y fuera de la cancha”.

Siete minutos y 52 segundos después, Fabián la libra, ha sobrevivido a su encuentro con los medios, pero dejando promesas regadas. “Vengo a resurgir. Soy otro”.

Esperando que el nuevo Fabián no salga tan fiestero como el anterior.

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