Aprietan a la máquina

Deportes 22/06/2014 00:27 Actualizada 03:30

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FORTALEZA.— Alemania conoció demasiado rápido el sufrimiento en Brasil 2014. Aun así salió viva del estadio Castelao, gracias al rescatista en que se convirtió su delantero histórico, Miroslav Klose.

Acostumbrada a arrollar a quien se le pone enfrente, la selección teutona terminó enmarañada en la fortaleza, ritmo y velocidad de Ghana. Situación que apenas le permitió empatar a dos anotaciones.

Tuvo que apelar a la fuerza, más que a las luces mostradas ante Portugal, para sumar un punto que puede ser poca cosecha para la estirpe legendaria que representa.

Los germanos estaban irreconocibles. Estaban demasiado lejos de un funcionamiento digno de los portadores de la etiqueta de favoritos para ser campeones del mundo por cuarta vez en su historia.

Aún desde la discreción, Alemania encontró la manera de irse con la ventaja en el marcador, pese a lo parejo del encuentro. Tuvo que esperar hasta el segundo tiempo para mover los cartones.

Tony Kroos recuperó el mando del equipo. En una jugada desde la derecha, sirvió a Mario Götze, quien la empujó como pudo, un híbrido de remate que dio en la frente y en la rodilla. Fue un gol heterodoxo, pero fue suficiente para irse al frente.

El golpe lo amortiguaron bien los ghaneses. Se esperaba que se derrumbaran, que los alemanes los llenaran de goles. Mas el espíritu de las Estrellas Negras les permitió revertir el marcador.

Ghana no demoró en responder. Tres minutos después, en el 54’, Andre Ayew ganó a tres defensores por alto y cabeceó para la igualada.

El desconcierto alemán se hizo entonces patente. Lahm perdió el cuero y Gyan, desmarcado, fusiló a Neuer. Minuto 63 y Alemania empezó a correr detrás del marcador. Jordan Ayew pudo dar la puntilla, aunque pecó de egoísta cuando tenía a Gyan mejor posicionado.

Pecado demasiado costoso para los ghaneses. Perdonar a los alemanes suele ser demasiado caro, porque siempre que están en la lona, hay que rematarlos.

Y como Ghana no acabó la obra, la reacción teutona comenzó a emerger. No con un funcionamiento vistoso, ni la habilidad o talento de sus mediocampistas.

Salieron los tanques de batalla al rescate de la Mannschaft.

Ingresaron de cambio Bastian Schweinsteiger y Miroslav Klose. Esa pareja que ha sido pilar de poderío germano en los últimos tiempos; se echaron a su selección al hombro y encabezaron una resurrección en apenas minutos.

Los cambios tuvieron efecto inmediato: Höwedes peinó un córner en el área y Klose apareció en el segundo palo para enviar la pelota a la red e igualar al astro brasileño Ronaldo como máximo goleador en la historia de los Mundiales, con 15 tantos. Llevaba sólo dos minutos en la cancha.

Müller y el propio Klose tuvieron ocasiones para sellar la victoria en los últimos minutos de un partido frenético, pero el cruce terminó con un merecido empate.

Alemania postergó la posibilidad de acercarse a los octavos de final de esta Copa del Mundo, pese a que llegó a cuatro unidades.

Tiene que esperar al resultado de Estados Unidos que enfrentará hoy a Portugal. Ghana apenas sumó su primera unidad y tendrá que jugarse el todo por el todo con los lusos en la última jornada para mantener la esperanza de clasificar.

La lección del juego de ayer fue contudente: ningún rival debe subestimarse en esta Copa Mundial. Alemania la aprendió ayer, mediante, el sufrimiento, ante los veloces africanos.