Tiki-taka a su casa

Deportes 19/06/2014 01:04 Actualizada 09:51

RÍO DE JANEIRO.— En pleno Maracaná sucedió la muerte del tiki taka. De ese estilo de toque, toque y más toque, que impuso un imperio en el futbol mundial, quedó sólo un cadáver.

Vicente del Bosque, técnico de España, estaba cabizbajo y rumbo al vestidor. Íker Casillas, derrumbado y en la búsqueda de explicaciones acerca de la caída del rey a las primeras cambio en Brasil 2014; el capitán no las encontró.

Nadie de los españoles hablaba. Un funeral que evidenciaba el temido fin de ciclo de La Furia Roja. El tiempo erosionó a una generación dorada que fue capaz de ganar dos Eurocopas y un Mundial en fila.

Debacle ibérica que se confirmó ayer con su caída ante Chile (2-0) y la consiguiente eliminación de la Copa del Mundo a la que estaba llamada España a ser finalista.

Los sudamericanos estarán en octavos de final y definirán el liderato del Grupo B ante Holanda en la tercera fecha de la primera ronda.

Ninguna línea estuvo a la altura que se esperaba del campeón del mundo, pero los errores y falta de energía del centro del campo castigaron a un equipo que marcó una época a partir de la superioridad técnica de sus medios.

Que algo se terminaba en España quedó claro desde el 11 inicial, donde el seleccionador, Vicente del Bosque, decidió dar entrada a Pedro Rodríguez en lugar de Xavi Hernández, el hombre que definió el estilo de juego de La Furia Roja durante los últimos seis años, en los que el equipo, no sólo conquistó tres grandes títulos consecutivos, sino que maravilló con su futbol.

Las señales del fin se incrementaron con el primer gol chileno.

Xabi Alonso perdió el balón en el centro del campo, Alexis inició una vertiginosa transición que ningún defensa español acertó a cortar, el balón llegó a Aránguiz y su centro fue rematado a gol con inteligencia por Vargas (20’).

Poco antes del descanso, Alonso cometió una falta cerca del área que Alexis ejecutó por encima de la barrera. Íker Casillas despejó hacia el centro del área —contrario a lo que dictan los cánones— y el rechace fue aprovechado por Charles Aránguiz para poner el 2-0.

La segunda mitad fue un constante suplicio para los españoles. Su reinado se acababa, mientras se consumía el reloj.

Ni siquiera había un ápice de esperanza en el combinado español. El equipo europeo estuvo apagado frente a un rival con las ideas claras, que durante la segunda mitad estuvo más cerca del gol que su rival y que arrancó olés de sus aficionados, clara mayoría en las gradas.

España terminó rendido. Sin hambre, ni lucha, mucho menos talento que pudiera acercarse al nivel que le permitió quedarse con todos los trofeos que disputaba.

Triste final de un rey que abdicó a su reinado de 4 años en el mundo del futbol apenas en dos partidos.