Nos costó levantar la cabeza: Herrera

Deportes 18/11/2012 03:48 Actualizada 03:48

Suda y suda Miguel Herrera. Las manos se las lleva constantemente al cabello. Es un manojo de nervios el director técnico de las Águilas del América. Así, con unos kilitos menos por el monumental susto sufrido en el Estadio Azteca, el popular Piojo reconoció que más allá de los errores de su equipo y de la confianza, así se sufre en las Liguillas.

“Así son los partidos de Liguilla”, dice un sofocado estratega emplumado. “Con ese sabor, al filo del asiento o con el corazón en la mano”, afirma.

Sí, añade, “esa es la Liguilla, se juega con todo, diferente, a matar o morir. El global nos da la posibilidad de continuar y la posición en la tabla, pero era un partido en el que somos conscientes de que no lo teníamos que haber sufrido tanto”.

Enseguida, analiza: “Parece que entramos distraídos y ellos aprovechan. Raúl [Jiménez] hace un extraordinario gol y nos da la oportunidad. Ellos tuvieron una muy clara que tapa muy bien Moi [Muñoz] y luego tres claras para marcar diferencia. Sabíamos que iba a ser un partido muy disputado, esto no estaba cerrado, pero afortunadamente estamos pensando en la semifinal”, recalca aliviado.

“El gol inicial [tras el error de Aquivaldo Mosquera] es un golpe al estado de ánimo. Es parte de ver que el grupo está unido. Nos costó levantar la cabeza. El equipo se unió bien y sacamos el resultado”, comparte.

Romano, satisfecho

Tranquilo, pese a los múltiples reproches sobre su falta de éxito en fases finales, el estratega Rubén Omar Romano considera que el boleto se le fue a su equipo en el juego de ida, en el que se dejó de marcar un penalti que hubiera cambiado el rumbo de la serie.

“La pierdo en el penal que no nos cobraron [en el estadio Morelos]”, advierte, seguro de que “hicimos los méritos” para merecer más. “Tuvimos para ganar el partido”, asegura el timonel de los michoacanos.

Luego afirma que lejos de tener mala suerte en la historia de las fases finales, “a mí el futbol me da todo” y al ser cuestionado sobre ¿qué necesita para ser campeón?, remata: “Yo creo que falta que Dios lo diga”.