Fiebre amarilla

Deportes 17/08/2014 00:19 Actualizada 03:30

Oribe Peralta es perfecto, un delantero capaz de mantener el vuelo inmaculado del América y despedazar toda la nostalgia por Raúl Jiménez.

Por algo le costó a las Águilas casi 11 millones de dólares. Capaz de llevar a los azulcremas al éxtasis, de rescatar a su equipo de la incertidumbre y reclamar su etiqueta de ídolo del americanismo, ávido de encumbrarlo como favorito.

Una jugada en la agonía del partido le permitió al Hermoso salvar un partido que amenazaba con romper el 100 por ciento de efectividad de los emplumados en el torneo. Se encontró con un balón dentro del área que colocó con rumbo a la portería y sin la posibilidad de ser desviado.

El Estadio Azteca se levantó de sus asientos para vitorearlo. Le agradecieron que llevara al América a igualar el récord de un mejor inicio de torneo que habían logrado en el Apertura 2002, al mando de Mario Carrillo. En cuanto vio el gol del Hermoso, Antonio Mohamed, su técnico, apretó la quijada, levantó los brazos y sonrió en dirección a su pupilo.

En la primera parte, América tardó en abrir los espacios. La renuncia del Morelia resulta clara. No piensa ir al ataque, porque teme que los locales le pasen por encima. Era la muestra que evidenciaba la falta de gol de los michoacanos. Ni siquiera la ambición de ir al frente buscaron. Su contragolpe, inexistente.

La perservencia águila estaba a prueba. Caer en la desesperación era el más fácil de los caminos. Su juego no encontraba mucha creatividad más que la lucha al frente de Oribe Peralta y Luis Gabriel Rey, este último ocupó el sitio del emigrante Jiménez.

Vino una jugada sorprendente que despertó al Azteca. Los asistentes presenciaron un espectacular gol de chilena de Oribe Peralta, anulado por el árbitro Luis Enrique Santander por fuera de juego.

En un balón parado, los americanistas encontraron una ruta hacia la alegría. Un toque sorpresivo de Rubens Sambueza, tras cobro en corto de una falta, dejó solo a Paul Aguilar, quien mandó un centro pasado a segundo poste. En la línea, la cabeza de Pablo Aguilar empujó la pelota a las redes (38’).

Apenas se reanudó el partido y Duvier Riascos hizo el tanto del empate. Un cabezazo certero inauguró la cuota goleadora de la monarquía en el torneo (51’).

En un bombazo, que encontró la complicidad del meta Rodríguez, Rubens Sambueza hizo un intento por despejar toda melancolía de los fieles amarillos por Raúl. Un tiro lejanísimo dobló las manos del portero michoacano.

El silencio se había apoderado del Coloso de Santa Úrsula cuando Daniel Depetris hizo el gol para la igualada (75’). Dos veces se había ido en ventaja la escuadra emplumada, mismas que perdió. Su falta de puntería y estrellarse en innumerables ocasiones con el portero Carlos Rodríguez hizo pensar que el hueco dejado por quien ocupara la camiseta 9 de los amarillos es demasiado grande.

Apareció El Hermoso, a tiempo, para hacer el gol que guía al América a mantener la perfección.

Ayer, de Raúl Jiménez ni quien se acordara en lacancha.