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Doblete y suspenso en la final

Deportes 16/05/2014 01:25 Actualizada 09:32

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LEÓN.— La final de los Martínez está en el aire. Un gran segundo tiempo de Pachuca parecía liquidar la serie, mas en los últimos minutos, León le dio vida a la lucha por el título.

Marcador de 2-3 que deja todo pendiente, incluidas las suspicacias que conllevan una final entre equipos propiedad del mismo grupo.

León jugó un gran primer tiempo, pero sólo le alcanzó para empatar a uno, con tantos de Peña y Valencia. Luego, Pachuca lució irreconocible y en la segunda parte sacó ventaja con otro gol de Enner Valencia y lo que parecía la puntilla de Lozano. Pero La Fiera sacó las garras y con autogol de Herrera le dio vida a la guerra partícular entre papá e hijo Martínez.

León salió a morder, a devorar. Tal es su naturaleza asesina que olió sangre sin tenerla enfrente y fue por su presa. Así se gana una final. El anfitrión salió a arrasar.

Por eso, El Gullit mandó el balón al larguero, mediante un cabezazo. Por eso, González le ganó el salto al Conejo y casi anota. Por eso, Boselli dejó parado con un fuerte disparo al veterano portero del Pachuca.

El medio campo de los Tuzos fue borrado y Meza preparó un cambio tempranero, mas se tardó un minuto y por eso cayó el gol de León.

El resucitado Chema Cárdenas desbordó y volvió a la vida al Gullit Peña, quien dio un salto de León para anticiparse a su marca y anotar.

El estadio estalló, todos se emocionaron, menos Enrique Meza, porque el viejo lobo de mar sabía que a esto aún le quedaba cuerda.

El cambio, la entrada del joven Gutiérrez hizo que el equipo tuzo adelantara filas, por eso llegó la falta y Enner Valencia descontó.

¿Qué hizo Meza en el descanso? Debió ser mucho, porque Pachuca salió irreconocible y tomó el control.

Algo hizo con Enner, quien se encontró en el lugar adecuado para anotar con la cabeza el segundo de los hidalguenses. Y casi marca el tercero.

Hasta que, fundido, se lesionó. Pero ni siquiera su salida apagó al Pachuca, entonces dueño del estadio León. Recuperaba pelotas y se comía el campo. Gracias a eso, Hirving Lozano cruzó a Yarbrough para marcar el tercero.

Definida parecía la serie. Pero faltaba la última bocanada del León. Llegó, pero no de pie propio. Un autogol de Miguel Herrera le dio vida.

De un 3-1 a favor, Pachuca terminó pidiendo la hora para que no le empataran. El Conejo y Herrera en la línea, salvaron la ventaja.

La guerra, la pequeña guerra entre los Martínez, quedó abierta. El padre tiene ventaja mínima, pero el hijo... Es desobediente.