Decenas de cámaras les apuntan durante toda la práctica de la Selección Mexicana. Es como si Christian Giménez y Damián Álvarez fueran los únicos convocados por José Manuel de la Torre para el amistoso de mañana, en Nueva Jersey, contra Costa de Marfil.

Su condición de naturalizados hace que atrapen reflectores. Ambos sabían que así sería. Se lo toman con calma, sonríen, disfrutan el momento, aunque rechazan ser una especie de paladines tricolores. Se comprometen a poner el máximo de sus capacidades a la orden del Chepo, mas recuerdan que no debe haber diferencias, son tan mexicanos como los otros 17 considerados para el duelo ante los africanos.

“¿Los salvadores? No, somos de México, no de El Salvador”, bromea El Chaco. “Realmente no, el grupo [debe resolver la situación]. Somos jugadores de futbol y sé que son quienes sacan adelante los momentos, pero el grupo también”.

Filosofía que les permite abstraerse de la ola de críticas, cuestionamientos, ilusiones y hasta exigencias que inició con su llamado.

Desean que les mida con la misma vara que al resto, sin importar que hayan nacido en Argentina.

“Nunca lo involucramos [el considerarse una solución]. Es algo que se ha dado como mediático”, considera El Enano. “Somos las novedades de una lista, en la que casi siempre ha sido la misma base, además de tener la naturalización, pero si simplemente nos abocamos a que somos jugadores mexicanos, como todos los demás, puede que la visión sea un poco diferente a partir de ahora”.

“La Selección se basa en el grupo, no en algunos jugadores. Eso es importante para que las cosas se den. Acá, cada uno viene a aportar algo para que ese funcionamiento y resultados se den. Después, es impredecible saber lo que va a pasar. Nosotros tenemos que llenar las expectativas dentro de la cancha, simplemente”.

Aunque no pueden negar que su desempeño será observado con detenimiento, más allá de los minutos que De la Torre les otorgue.

“Hay más ojos viendo y tratando de hacer una descripción futbolística de los naturalizados... Es lo que se percibe en el ambiente”, admite el veloz atacante de los Tigres. “Después, nosotros debemos estar concentrados, tranquilos de saber qué es lo que podemos dar dentro de la cancha”.

“No podemos hacer más de lo que realizamos siempre; sí estar más predispuestos, poniendo un más sacrificio, brindándonos más, porque no es poca cosa estar en la Selección. El mote de salvadores y esas cosas que están diciendo, simplemente es algo mediático; somos jugadores, como todos los que estamos acá”.

Con el compromiso de sacar a flote un navío que ha sufrido sobresaltos durante la travesía hacia Brasil.

“Realmente, la Selección es a lo máximo que puede aspirar a un jugador y estoy consciente de lo que afronto, pero feliz”, remata Giménez.

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