Parecía una locura, una decisión inexplicable. Dejar al Olympique de Marsella para vivir una aventura en una liga que no es tan publicitada en el mundo como la mexicana lucía más como una jubilación, que como una oportunidad para brillar. Pero André-Pierre Gignac empacó sus pertenencias y viajó a Monterrey para convertirse en la máxima joya del futbol mexicano.

Fue cuestión de que la directiva de los Tigres hablara con el delantero galo para convencerlo de integrarse a la nómina del conjunto de la UANL que cuesta actualmente 55 millones de dólares.

El Olympique pensaba bajarle el sueldo a la mitad, aunado a que el futbolista de 30 años tenía ganas de conocer el “ambiente de locos” de la competición mexicana. La cercanía con Estados Unidos y la playas acabaron por convencer al ariete de dejar su país.

“Primero lo que hicimos fue preguntarnos quién estaría dispuesto a escuchar una propuesta nuestra. Pensamos en André-Pierre y fue afirmativa su respuesta”, revela en entrevista con EL UNIVERSAL, el presidente de los felinos norteños, Alejandro Rodríguez.

“De ahí en adelante, comenzó un enamoramiento, porque le dimos a conocer el club, lo que es Nuevo León, los hospitales, colegios y nuestra Universidad. Él, al ver muchas imágenes de México, se dio cuenta de que nosotros no estamos sentados abajo de un nopal como se piensa en el extranjero”, comparte el apodado “Inge”.

El cabildeo con el atacante europeo fue laborioso, aunque, al final, fructífero, pues Gignac es el baluarte que tiene a los Tigres a 90 minutos de su cuarto título de Liga. Su aporte de 14 anotaciones en fase regular y Liguilla han dejado contenta a la cúpula de su escuadra. El mundialista francés en 2010 no resultó un “petardo” como Ronaldinho, Bernd Schuster o Bebeto.

“Fue un proceso de contratacíón de tres meses. Gignac era nuestra prioridad y nos dio el sí y qué bueno para la afición y el equipo. Se ve al club Tigres como contendiente que quiere lograr campeonatos, con la disciplina necesaria y mucha humildad”, explica Rodríguez.

Cosa curiosa, el talento del francés no costó un solo peso, de acuerdo con el portal Transfermarkt.co.uk. El desembolso fuerte vino para pagarle el salario de cuatro millones de dólares para ser el futbolista mejor pagado de la Liga Mx.

“Es un esfuerzo que es relativo. Te puedo decir que hay jugadores más caros en la liga mexicana, porque hemos preguntado por otros”, resalta el jerarca universitario.

Su alto salario no representa que el delantero se sienta como “una diva”. Todo lo contrario, presumen en la Sultana del Norte.

“Llegó el día uno y siempre se presentó como uno más, sin exigir nada especial. Al contrario, se integró instantáneamente con los utileros, el cuerpo técnico y compañeros. Es un gran profesional, porque trabaja al parejo”, alaba el mandamás de la franquicia norteña.

“No se pone sus moños, como decimos los mexicanos, en ningún momento. Es una persona muy humana, simpático, le gusta bromear. Aquí nos gusta la broma, el albur y fue una integración récord. No me sorprende todo lo que ha hecho hasta ahora”, aplaude.

“Nos da gusto contar con él. Sabemos que es uno de los mejores delanteros que hay en México, por lo que te da tranquilidad jugar con él. Además, es un gran ser humano...”, complementa Jesús Dueñas, mediocampista felino.

Enamorado como “loko” Gignac come cabrito, machaca y tiene un hijo que ya es regiomontano, según informa Rodríguez.

“Ya ha conocido todo lo que es la gastronomía de nuestro estado. Todo lo que se puede probar, ya lo llevamos. Está encantado y creo que eso se ha notado en su rendimiento”, dice.

Apenas el 13 de noviembre pasado, André-Pierre Gignac hizo un gol con la selección de Francia. Didier Deschamps lo ingresó de cambio en el amistoso frente a Alemania, que terminó opacado por los atentados terroristas de París.

El atacante marcó con un contundente remate de cabeza al considerado mejor portero de la actualidad en el mundo, Manuel Neuer.

Sin pensarlo, Gignac le dedicó el tanto a la barra de los Tigres, “Libres y Lokos”.

“Él ve el cariño al equipo que le tiene nuestra gente y es recíproco. Tiene la sensibilidad de comprender el amor que se le tiene al equipo y él corresponde con un gran trabajo en la cancha”, expone Rodríguez.

“Algunas personas pensaron que me alejé de todo. Dijeron que era un retiro dorado, que fui por el dinero, pero mis actuaciones demuestran que llegué con el fin de trabajar”, dijo el propio André-Pierre el día 11 del mes pasado.

Palabras ciertas. Hoy brilla como la gran joya de la Liga Mx.

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