Amsterdam.— La carrera de Jonathan dos Santos siempre ha tenido un pero... y ese ha sido suficiente para que el volante no haya podido despegar.

En selecciones menores se le provocó un escándalo, cuando en alguna ocasión quedó fuera; a nivel juvenil tuvo aquellas amargas experiencias de ser excluido de una Copa del Mundo en 2010, al ser “cortado” de la lista final en el último minuto; y perderse una Copa América por indisciplina (2011).

Y cuando parecía que todo mejoraría llegó aquella lesión de ligamentos en la rodilla que lo puso fuera de las canchas por ocho meses. Pero eso ya quedó en el pasado, hoy, Jonathan se siente “otra vez futbolista”.

De fácil sonrisa y fácil hablar, ya que no tiene el acento a lo “español” tan marcado como Carlos Vela, ni tan a “lo mexicano”. Jonathan se siente como niño con juguete nuevo, un juguete que, quién lo diría, lo puede compartir con su hermano Giovani.

“Regreso con muchas ganas, después de haber vivido muchas cosas... me pasaron cosas malas, como mi lesión –dice el volante del Villarreal—, porque me pasó lo peor, que le puede suceder a un futbolista, quedar fuera 8 meses de su vida, sin jugar futbol”.

Mas ha vuelto, y después de una larga rehabilitación y de encontrar ritmo de partido en el Submarino Amarillo, puede decirse que ‘Jona’ se siente “otra vez futbolista. Cuando entras al vestidor a cambiarte y sientes la hierba debajo de ti, la hueles, es cuando sabes que estás de regreso”.

Y de regreso está, ya sin la “guillotina” impuesta por José Manuel de la Torre persiguiéndolo y sin Javier Aguirre y sus cuestiones místicas (Mario Carrillo en el entorno) que lo dejaron fuera de un Mundial.

“Fue difícil todo eso, pero más esos meses de lesión, una lesión muy larga, pero bueno, le saqué el balance positivo, me hizo madurar como persona y futbolista, y llegó este momento de cosechar lo sembrado. El cambio al Villarreal me vino bien. Fue una buena decisión la que se tomó”, asegura.

Promesa por cumplirse. Cuando Gio y Jonathan eran niños, allá en Monterrey, juraron estar en una Copa del Mundo juntos. En 2010 no se les concedió, pero ahora puede que estén cerca de cumplir el sueño.

“Ya no lo soporto, siempre lo tengo a mi lado –bromea ‘Jona’ al respecto—. Pero sí, ‘Gio’ y yo tenemos el sueño de jugar juntos un Mundial, mas ahora hay que vivir el presente, ojalá mañana tengamos minutos juntos y luego en Bielorrusia”.

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