Codesal vivió una inmensa vorágine

Deportes 12/07/2014 01:00 Actualizada 11:34

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El estadio Olímpico de Roma ardía en la noche del 8 de julio de 1990. El juego entre Alemania y Argentina era una verdadera batalla sin cuartel.

El mermado equipo argentino trataba de parar por todos los medios al Tanque alemán, que arrasaba.

Pero el tiempo se acababa. Todo indicaba que el juego se iría a tiempo extra, pero al minuto 84 el árbitro Edgardo Codesal —uruguayo de nacimiento, pero naturalizado mexicano— vio cómo Rudi Völler entró al área argentina y el central Roberto Sensini, en forma poca ortodoxa, alarga su pierna derecha para tratar de tocar el balón...

El silbato sonó, Codesal vio una falta en el área, un penalti que a la postre decidió esa final. A 24 años de distancia, el ahora comentarista no se sale de su verdad. “Yo vi claramente la obstrucción. Así lo vi, así lo pité. Pero ya pasó mucho tiempo de eso, ya no vale la pena hablar de si fue o no penalti. La realidad es que al final Alemania se llevó la Copa”.

Después vino la vorágine, todo Argentina se le fue encima. “Pero desde antes los argentinos ya venían predispuestos. Alguien, no sé quién, les había llenado la cabeza con otras cosas”.

Se decía que la FIFA había mandado que Argentina no debía ganar el Mundial, Codesal niega cualquier insinuación. “La única vez que tuve contacto con el señor [Joao] Havelange [presidente en ese entonces de la FIFA], fue antes del juego entre Inglaterra y Camerún. Me dio la mano y me dijo: ‘Hay que tener cuidado en ese juego’. Cuando me designaron para la final, estuve aislado hasta el día del juego”, recordó el ginecólogo de profesión.

La opinión de Basualdo

José Basualdo, quien jugó aquel partido por Argentina, afirmó que el juez de línea [Armando Pérez, de Colombia] reconoció que no había sido penalti, “pero me dijo que no podía hacer nada, que la decisión era del árbitro”.

El argentino aseguró que Codesal “no iba a dirigir la final, al último salió de la nada”.

Nunca será perdonado

En las calles de Argentina, el nombre de Codesal aún es satanizado. A pesar de las más de dos décadas de distancia, el árbitro aún no ha sido perdonado. “Nunca se lo perdonaremos, pero lo entendemos”, afirma el periodista argentino Ariel Greco de Página 12.

Muchos argentinos han aceptado “que el penalti estuvo bien cobrado, pero con los árbitros siempre es así, cuando te perjudican los recuerdas, cuando te ayuda no. Nadie se acuerda del árbitro de la Mano de Dios, así somos todos”. Greco cree que más que nada “el pueblo argentino quiso buscar un culpable y ese fue Codesal. Nunca se le perdonará, pero eso ya pasó”.

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