En su reaparición después de una larga ausencia, Julián López ‘El Juli’ resultó el triunfador del mano a mano con Octavio García ‘El Payo’, ayer, ante una gran entrada en la Monumental Plaza México. Julián realizó una faena intensa, pero poco continuada al segundo toro de su lote. Por consiguiente resultó sumamente exagerado el premio de las dos orejas. Pasan las temporadas y el juez Jesús Morales sigue premiando de más a los toreros, convertido en un apóstol del dispendio que poco ayuda a dar seriedad a los festejos en el coso metropolitano. Increíblemente, la faena del madrileño al quinto de la tarde fue muy superior, pues en ella sí hubo sentido de unidad y correcta estructura ante un toro de extrema nobleza, pero la autoridad le negó el otorgamiento de por lo menos una oreja. En su primer turno, lo habíamos visto intenso y violento a la vez. Eso sí, con una gran disposición.

Octavio García ‘El Payo’ cosechó únicamente un trofeo, producto de su entregada faena al cuarto de la tarde, un toro bravo y demandante que dio pocas concesiones al coleta queretano. Octavio mató de certera estocada para conquistar el trofeo. Su primer toro fue protestado por chico y anovillado. Nada le tomó en cuenta la clientela. El último de su lote tampoco cumplía con una buena presentación y fue devuelto a los corrales, saliendo un reserva de la misma ganadería titular cuya aspereza hacía imposible el toreo limpio.

Es una pena que se haya descuidado el renglón ganadero para una corrida tan importante, más aún si consideramos que un sector del público ha perdido credibilidad en el animal que se lidia en La México.

Se lidió un encierro disparejo de presentación y de juego desigual de la ganadería hidalguense de Fernando de la Mora, destacando la bravura del cuarto y la docilidad del quinto de la función.

Para el próximo domingo, está en duda la presentación de Enrique Ponce con Fermín Rivera y Fermín Espinosa ‘Armillita’, con toros de Bernaldo de Quiros.

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