El secreto del ‘Piojo’ sólo es revelado a Memo y Corona

Deportes 09/06/2014 00:22 Actualizada 08:16

SANTOS, Brasil .— El campo Rei Pelé ha albergado el primer entrenamiento mundialista de la Selección Mexicana... El último en el que José de Jesús Corona y Francisco Guillermo Ochoa trabajaron con un hueco en el estómago.

Tras la práctica, Miguel Herrera, director técnico nacional, adelantó que la noche de ayer comunicaría a los guardametas quién será el elegido para disputar la XX Copa del Mundo.

Por ahora, el ex del América y el Ajaccio parece tener ventaja.

“Hoy [ayer] en la noche tomaremos esa decisión”, sentenció El Piojo. “Ya mañana, cuando vengan a entrenar, sabrán”.

La práctica se efectuó a más de 30 grados de temperatura y con 500 aficionados mexicanos en las gradas, quienes recibieron una invitación para asistir. Cientos más no pudieron ingresar a las instalaciones del mítico Club Santos.

Tras el final, los jugadores convivieron con los compatriotas. Posaron para innumerables selfies y otorgaron autógrafos, mientras el estratega aún deliberaba la decisión más complicada en esta etapa.

“La decisión final es mía. Escucho a todo mi cuerpo técnico, no nada más a [José] Torruco [entrenador de porteros]”, aclaró. “Los tres son impresionantes, se matan trabajando”.

“Afortunadamente, tengo tres arqueros de gran talla. [Alfredo] Talavera tiene buen salida, Memo es gran atajador y Chuy es el que mejor juega con los pies. No les pido que gambeteen, sino que paren la pelota”.

Durante el proceso mundialista que comenzó con José Manuel de la Torre al frente, Corona, portero de Cruz Azul apareció en más partidos como titular. Tan innamovible parecía que Ochoa se negó a venir si es que no se garantizaba su titularidad.

Durante los mandatos de Luis Fernando Tena y Víctor Manuel de la Torre, Chuy prevaleció.

A la llegada de Miguel Herrera Moisés Muñoz apareció como titular, aunque al final ni siquiera fue citado para estar entre los 23 jugadores mundialistas.

Pero todo eso que se vivió durante cuatro años quedará de lado por un dedazo, el del Piojo, que no se tentará el corazón.