Un descalabro “fortissimo” para México

Deportes 08/03/2013 00:22 Actualizada 11:28

SCOTTDALE, Arizona.— La fortaleza no resistió el último embate. La Selección Mexicana cayó derrotada 5-6 por Italia, en su debut en el Clásico Mundial de Beisbol. El pitcheo tricolor que en los últimos días fue presumido como la carta fuerte del combinado nacional, sucumbió ante un escuadra que no dejó de luchar y que aprovechó un error en los jardines mexicanos para alzarse con el triunfo.

Por tercera ocasión, mismos Clásicos que se han jugado, México inicia perdiendo en el certamen, pero en esta ocasión, la novena nacional acarició la victoria, pues en la última entrada y con un out en la pizarra, marchaba al frente 5-4.

Con Sergio Romo en la lomita, el mismo cerrador que consiguió tres salvamentos para San Francisco en la Serie Mundial parecía que la victoria estaba en la bolsa.

Romo consiguió el primer out al controlar a Lorenzo Avagnina, pero luego Nick Punto pegó doblete al izquierdo, el primer latigazo de la tortura que los aficionados tricolores recibieron.

Con Stefano Desimoni en segunda, en sustitución de Punto, Chris Denorfia internó sencillo al izquierdo. Ocupadas las bases en tercera y primera, Anthony Rizzo sacó un elevado al izquierdo que Édgar González no pudo controlar, el error marcado como doble por el anotador oficial, abrió la puerta para que entrarán las carreras del triunfo de los azzurri.

Abajo por una carrera, pero arropado por la mayoría de los poco más de 4 mil aficionados que acudieron al Salt River Fields, México intentó venir de atrás y llenó la casa, pero Jorge Cantú, quien había remolcado tres carreras en la primera, no pudo dar el batazo oportuno.

“Quedan dos juegos por delante, tenemos que dejar el resultado atrás, mañana [hoy] es otro juego. Italia nos peleó muy bien, obviamente estuvimos a punto de llevarnos este juego, pero no se pudo”, dijo el manager Rick Rentería.

A México se le acabó el espacio de maniobra ya. Hoy tiene que vencer a Estados Unidos para mantener la esperaza de clasificar o el sueño de un campeonato mundial llegará a su fin.