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América armó un trabuco, de eso ni duda cabe, y una de las contrataciones que más llama la atención es la llegada de un pistón como el mediocampista Cristian Pellerano, proveniente de ‘Xolos’ de Tijuana.

Pero el arribo del argentino viene acompañado por un sinfín de tarjetas, tarjetas amarillas de amonestación.

Pellerano fue el jugador más amonestado del torneo pasado en su fase regular, con nueve tarjetas amarillas, además de una roja. Desde que está en el futbol mexicano, acumula 46 cartones en 76 juegos.

“Sé que a veces me paso... un poquito”, reconoce el futbolista de 32 años de edad y quien comenzó su carrera jugando para el modesto Atlanta de su país en el lejano 2001.

“Me amonestan mucho”, ratifica Pellerano, “y es que... a veces me paso”.

De gran físico, al argentino le gusta ir al choque. “Ese es mi estilo de juego, jugar al límite y sé que a veces cruzo la línea, también en reclamaciones [a los árbitros], pero es algo con lo que voy a trabajar”, asegura.

La directiva de las Águilas, dice, “no me ha pedido [hacer] nada a ese respecto... Seguiré jugando igual, sólo teniendo un poco más de cuidado”, analiza el contención, quien niega persecución arbitral.

A las amarillas que trae Pellerano, hay que agregar las que acumularon el torneo pasado gente de “pierna fuerte” como los centrales Paolo Goltz, a quien se le llamó la atención en ocho ocasiones, y Pablo Aguilar, quien acumuló seis.

Rubens Sambueza es un caso aparte. Cliente continuo de los silbantes, el torneo pasado sólo estuvo reconvenido en tres ocasiones, pero esto fue porque se la pasó lesionado la mayor parte del torneo.

La indisciplina, quiéralo o no, es algo con lo que tendrá que lidiar Gustavo Matosas.

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