No complace a los aficionados el desempeño de la ‘verdeamarelha’

Deportes 07/06/2014 00:55 Actualizada 10:06

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SAO PAULO.— El gol de Fred no borró en ningún momento la bochornosa actuación de Brasil, que apenas le ganó 1-0 a Serbia, en su último juego amistoso antes de debutar en el Mundial el próximo jueves frente a Croacia.

La anotación silenció, un poco, los abucheos que ya se escuchaban en el estadio Morumbí de Sao Paulo por parte de hinchas insatisfechos con la falta de creatividad del conjunto verdeamarelha.

El equipo comandado por Luiz Felipe Scolari chocó con la barrera impuesta por los serbios en el centro de la cancha y sin que Oscar o Neymar asumieran el papel de creativos, prácticamente no amenazó la portería defendida por Stojkovic.

La falta de inspiración obligó al seleccionador a probar con el creativo Willian en el segundo tiempo, en el que Brasil mejoró, pero sin terminar de convencer a los hinchas.

Brasil salió a la cancha con el mismo once con el que ganó el año pasado la Copa Confederaciones y que es considerado como el titular para el Mundial, pero Scolari realizó varios cambios en la segunda etapa, tras percibir que no había funcionado muy bien en el primer tiempo.

La canarinha comenzó el primer tiempo sin inspiración y permitió que Serbia se acomodara en el estadio Morumbí y que asumiera el dominio en los primeros minutos.

Mas para el segundo tiempo, la selección brasileña volvió con Willian en el lugar de Oscar y ganó más poder ofensivo, lo que se reflejó en la cancha con varias jugadas de peligro en los primeros minutos.

Pero como el equipo de Scolari aún era incapaz de abrir el marcador tuvo que escuchar a sus hinchas gritando por el nombre de Luis Fabiano, el goleador del club Sao Paulo, quien disputó el Mundial 2010 y que pocas veces tuvo oportunidad con el nuevo seleccionador.

El gol salvador desde el suelo del goleador Fred, parecido al que le anotó a España en la final de la Copa Confederaciones, permitió a la selección silenciar las protestas de los hinchas en el minuto 13 y ganar con ello más confianza.

Aunque los brasileños dominaron el resto del partido, la muralla serbia impidió que los de Scolari aumentaran el marcador y que salieran de la cancha con el apoyo de la afición.

Con la ventaja en el marcador, Neymar ganó un poco más de inspiración y comenzó a distribuir más el balón con sus compañeros de ataque, pero sin jugar con la capacidad de definir un partido que los brasileños esperan de él.