Al compás de melodías mexicanas, se eriza la piel en el hogar de ‘Pats’

Deportes 07/06/2014 00:55 Actualizada 10:02

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FOXBOROUGH.— Parece que la igualada fuera de la cancha será inevitable… Hasta que los acordes del Son de la Negra comienzan a retumbar en el estacionamiento del hogar de los Patriotas de Nueva Inglaterra.

Es entonces cuando la mancha verde que se combina con blanco, no amarillo, se hace más intensa. Decenas de aficionados mexicanos se arremolinan junto a esos cuatro hombres que otorgan la victoria al Tricolor antes del silbatazo inicial.

Los gritos son inevitables, también las lágrimas. La piel se eriza al compás de las melodías interpretadaspor el mariachi México Lindo, fundado en Boston hace más de un cuarto de siglo. Está integrado por cuatro personas, suficientes para acelerar corazones en el noreste estadounidense.

“Suele irnos muy bien, sobre todo en fines de semana o cuando son fechas patrias, como el 16 de septiembre y el 5 de mayo”, comparte Antonio, quien llegó a Massachusetts hace 35 años. “Tenemos otros trabajos, pero esto es una pasión que tenemos desde que éramos pequeños, cuando vivíamos en Guadalajara”.

Sentimiento compartido por los miles de mexicanos que, esta vez, no gobiernan las tribunas de un estadio en la Unión Americana. Según el más reciente censo, cerca de 300 mil portugueses radican en la zona norte del país, sobre todo en las entidades que colindan con el océano Pacífico. Queda demostrado en las gradas del estadio Gillette.

El verde predomina, como siempre, aunque la fusión que hace con el amarillo logra opacar a un pueblo acostumbrado a sentirse en casa de este lado de la frontera.

Aparecen las elásticas verdes con el número ‘14’ en la espalda y el infaltable Chicharito (Hernández), también las que distinguen a Oribe Peralta, contemporáneo héroe tricolor, pero ninguna se multiplica más que la guinda con el ‘7’ y la palabra ‘Ronaldo’.

Cristiano es el festejado en una celebración a la que no asiste. La doble lesión muscular que padece en la pierna izquierda le impidió viajar. Está en Nueva York, junto a los también lastimados Pepe y Raúl Meireles.

Ausencia que golpea el ánimo de todos, incluso los fanáticos mexicanos. Muchos, eligieron asistir al último duelo del combinado nacional antes de la XX Copa del Mundo por el deseo de ver jugar en vivo al astro del Real Madrid. Se quedan con las ganas.

Pero no de ver muy cerca a Miguel Herrera y sus 23 elegidos para Brasil 2014. El hotel donde se concentra está en el centro comercial contiguo al Gillette. El autobús aguarda por ellos y los traslada no más de 500 metros hasta el túnel que lleva al camerino. Cuando salen del lobby, medio millar de personas los vitorean. Delirio colectivo durante unos cuantos segundos.

Los que bastan para mostrar el orgullo por la tierra en la que se nació. Un simple acorde logra seducir a cientos de compatriotas, quienes corren como las ratas con el sonido de una flauta, en Hamelin, dentro de la fábula de los hermanos Grimm.

El resto es espontáneo. Se tratan de canciones perfectamente conocidas para cualquier mexicano. Al Son de la Negra le siguen El Rey, Guadalajara, así como México Lindo y Querido, tema que da nombre a la diminuta agrupación que otorga una victoria sentimental a los verdes… Fuera del campo.