Luis Montes deja el hospital con el ánimo inquebrantable

Deportes 05/06/2014 01:09 Actualizada 10:32

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GUADALAJARA.— No están los miles que han aplaudido su calidad futbolística en diversas canchas. Son apenas unos cuantos, entre doctores, enfermeras, personal administrativo, familiares de pacientes. Pero la espontánea ovación es puro sentimiento, al ver a Luis Montes aproximarse a la salida, tras recibir el alta médica.

El Chapo avanza auxiliado por un par de muletas. Encuentra aplausos por doquier. Sonríe como niño. En su mirada, no se asoma el dolor de perderse una Copa del Mundo. El ánimo es extraordinario. “Gracias, muchas gracias por todo este apoyo”, dice a los presentes.

Cuatro días han pasado desde su ingreso al hospital Country 2000, donde fue operado por Rafael Ortega, de la fractura de tibia y peroné que sufrió en el amistoso frente a Ecuador, en Dallas, que ha terminado con su sueño mundialista. Montes admite el error. No supo controlar la adrenalina generada por el golazo que había marcado instantes antes del desafortunado choque con Segundo Castillo.

“Ha de haber sido ahí por la emoción del gol que traía todavía. Una jugada que yo entré imprudentemente, sabiendo que por ahí era un choque fuerte. Las cosas pasan por algo, soy un jugador que siempre deja todo y ahora me tocó pasar esto, pero con la frente en alto y con una recuperación por delante”, explica al detenerse frente a los medios de comunicación.

La voz no se quiebra jamás. Enfundado en la camisa de concentración de la Selección Mexicana, charla con la naturalidad habitual.

“Soy una persona alegre y por algo pasan las cosas. No tengo por qué cambiar ni mucho menos, siempre me gusta andar riéndome y echando carrilla, eso no lo voy a cambiar. Desde el día que pasó el accidente, me puse a pensar todo, asimilarlo y ahora estar al 100% en la recuperación. Sé que vienen más cosas importantes. Me ha tocado ganar campeonatos, estar en instancias importantes y nunca le he reclamado nada a Dios; ahora que me quita esta oportunidad, tampoco tengo nada qué reclamar”.

Le consuela el hecho de que el ecuatoriano Segundo Castillo sí estará en la Copa del Mundo.

“Claro que estoy muy contento con que a él no le haya pasado nada. La imprudencia fue de mi parte y yo solito fui el que ocasioné el accidente. Eso me alegra también que vaya un jugador con esa calidad humana que tiene, que me mandó un mensaje. Eso habla muy bien de su persona y del gran jugador que es”.

Era parte fundamental del grupo. Por eso, la Femexfut le ha extendido una invitación para ir a Brasil junto al resto del plantel. La recomendación de Rafael Ortega, cirujano que reparó su pierna derecha, es no realizar un traslado tan largo con tan poco tiempo de recuperación. Sin embargo, El Chapo lo analizará.