Un vuelo imparable

Deportes 03/08/2014 00:02 Actualizada 03:30

PUEBLA.— Raúl Jiménez tiene la sutileza de un matón, la sonrisa de un niño y el éxtasis del americanismo generado en sus pies. Por ello es el responsable de guiar a la perfección y a la cima en solitario a las Águilas, tras golear por 4-0 a La Franja en su propio escenario.

El telón en Puebla se abrió para que Oribe Peralta y Cuauhtémoc Blanco se robaran los reflectores. No obstante, hasta el gol del Cepillo (73') —en su estreno como goleador americanista— quedó en un segundo plano. La Liga es del joven Raúl, del que nadie sabe a ciencia cierta su futuro.

En medio de su novela, el ariete emplumado se divierte marcando un hat-trick. Sólo desea jugar, hacer goles, deleitar a su afición y corresponder a la grandeza que presume su equipo. Sus tiempos de incertidumbre no le afectan en lo absoluto. Tiene calma, pausa, y remate letal, sangre fría. Virtudes que le permitieron guiar a los azulcrema a 9 puntos en tres encuentros.

La última vez que el ave comenzó con tercia de triunfos un certamen salió campeón.

Jiménez ha aprendido a lidiar con el interés del Porto. El sueño europeo le seduce, pero no lo enloquece. Las portadas de los diarios portugueses se obstinan en colocarlo en los Dragones lusos. Antonio Mohamed dijo que se queda en Coapa. Una historia de dimes y diretes que se extiende.

Su futuro pende de negociaciones que no tienen muy claro el desenlace.

Justo en ese tiempo, el chico americanista vive su momento de gracia. Salta por el aire poblano (quizá comete falta sobre Uriel Álvarez) y abre el marcador al 16’. Tira un penalti suave y lleno de clase para engañar al portero Rodolfo Cota (62'), luego finaliza su obra con un remate cruzado al (76’).

Así, Raúl comanda a un América que había tenido pocas luces. Los azulcrema prefieren su apuesta por el contragolpe. También juegan a que el atacante del Puebla, Wilberto Cosme, siga con sus yerros abajo de la portería, sin marca alguna y con Moisés Muñoz vulnerable.

El Turco apuesta más a las individualidades, que a un juego colectivo deslumbrante. Pero América tiene hombres de peso. Más allá de los 10 millones de dólares invertidos en Oribe, encontró en su cantera a un delantero que puede ser de época en el futbol mexicano, si se queda, o brillar en Europa.

Potencial tiene, el Porto lo sabe y, quizá, por eso mantiene la esperanza firme de tenerlo entre sus filas. El reto sería grande para Jiménez, pues tendría que llenar los zapatos que algún día tuvo Radamel Falcao.

En Coapa son felices de tenerlo. El Cuauhtémoc, que se convirtió en una sucursal del Estadio Azteca, le agradeció que encabezara la goleada con una sonora ovación que hizo ver minúscula la que se llevó El Temo a su ingreso.

Al ver los goles de la joven promesa, que adquiere tintes de realidad, Cuauhtémoc Blanco sólo alcanzó a mirar al piso. Opacado por Raúl Alonso Jiménez, quizá entendió que hay un joven que quiere emular lo que algún día logró con el América y alcanzar así la idolatría eterna como azulcrema.