La Catrina ronda a los Cementeros

Deportes 01/11/2015 02:10 Actualizada 02:20

Preso de la ira, Tomás Boy se refugió en el banquillo tan pronto como el árbitro Fernando Guerrero señaló aquel ligero contacto de Fabio Santos sobre Julio Furch. El goleador del Veracruz vendió y el juez compró, lo que desató la frustración del entrenador azul.

Sabía que no llegaría el milagro, no si se dirige a un equipo eternamente ligado a la calamidad. Gabriel Peñalba lo comprobó con esa ejecución que engañó al meta Guillermo Allison (67’).

Quedaban varios minutos por jugarse, pero los Cementeros intuían que todo había terminado... En el partido y el Apertura 2015.

Dolorosa igualada (1-1) para La Máquina, cuyas esperanzas de clasificar a la Liguilla lucen como simple utopía.

El panorama se nubla más por la baja de Jesús Corona, quien probablemente se pierda algunos encuentros a causa de la lesión en el hombro izquierdo que ayer sólo le permitió jugar siete minutos.

El choque con Édgar Andrade fue inesperado y letal. El arquero sufrió un severo golpe. Antes de ponerse en pie, se quitó los guantes.

Iniciaba otra amarga jornada en el estadio Azul. El resto de los Cementeros pareció reponerse. Asfixiaron al Veracruz en su área. La llegada del gol era cuestión de tiempo.

La definición de Lucas Silva fue de colección. Colocó el esférico donde quiso. Bello tanto, aunque poco útil para un equipo que se derrumbó.

A partir de entonces, el Veracruz impuso condiciones, mientras La Máquina apostó a contener y a la suerte. La recibió cuando el cotejo cumplía su primer tercio. Santos habilitó a Furch tras el servicio de Emmanuel García, pero el árbitro asistente Juan Carlos Salinas consideró que estaba adelantado. Arponazo del que los escualos se recuperaron.

Al visitante le venía bien la unidad. Se dio por bien servido con el gol de Peñalba. Alargó a siete su racha de visitas sin triunfo en el Azul (dos igualadas y cinco reveses), pero sí fulminó la anemia que experimentaba en el hogar celeste. Julio Furch terminó con una cadena de 344 minutos sin anotaciones jarochas, frente a los celestes, en la capital.

No hubo necesidad de hacer cuentas. Empatar fue una derrota moral.

No, Tomás tampoco podrá... No con sólo seis partidos como margen de maniobra. Con 16 puntos y nueve por disputar, La Máquina está virtualmente eliminada.