A despojarse de grilletes

Deportes 01/06/2014 00:24 Actualizada 03:30

La suplencia mundialista representa el grillete que Guillermo Ochoa no se ha podido sacudir.

Dos Copas del Mundo las ha visto desde la esclavitud de la banca. Primero parecía normal, pues era un muchacho de 20 años y Oswaldo Sánchez tenía los merecimientos para ser el meta en Alemania 2006.

Le sirvió como experiencia. Cuatro años más tarde, con sus grandes actuaciones en el América, Paco Memo estaba señalado para ser el portero estelar de México en Sudáfrica 2010. No fue así.

“Jugué todos los partidos de la eliminatoria con Javier Aguirre [entonces seleccionador] y cuando llegó el Mundial pensaba ser titular. No esperaba ser suplente. Todavía hoy día desconozco las razones y no he pedido explicaciones. Pero eso me dejó huella”, declaró Ochoa en Francia.

El Vasco optó por confiar en Óscar Pérez que en Memo para jugar la Copa del Mundo africana. Los motivos nunca quedaron demasiado claros, pero el portero de los rizos tuvo “pecados” que hicieron dudar a su director ténico.

En menos de una semana se “comió” dos goles. Uno, ante Corea del Norte en Torreón, en donde midió mal el esférico después de un tiro libre que no llevaba grandes dosis de veneno, pero que se le escurrió.

El otro, en Puebla. También un tiro de castigo que no pudo atajar, cuando el remate era flojo.

Esas pifias le costaron ser titular. Ahora se dice más maduro, con mayor experiencia, luego de atreverse a jugar en Francia, con el modesto Ajaccio que descendió, pero que le permitió mostrar sus cualidades en el futbol europeo.

“Estoy muy contento de estar en una tercera Copa del Mundo. La verdad es que no es fácil lograrlo y ahora estoy con la ilusión de estar en el primer partido del Mundial; tengo en la cabeza esa idea”, anhela el arquero de 28 años.

Para lograr su sueño, Ochoa necesita llenarle el ojo al nuevo seleccionador, Miguel Herrera: “Él nos ha dicho que cualquiera puede jugar en cualquier momento y que tenemos que trabajar a tope. El que vea mejor, es el que va a jugar”, asume.

La lucha por la titularidad, Memo la tiene con Jesús Corona. Es su némesis deportivo en estos momentos y parece que Ochoa tiene la lucha perdida.

Al menos, se especula que Chuy arrancará en Brasil 2014 ante Camerún.

Pero el carismático ex portero del cuadro de Córcega no se rinde todavía.

“Le he sacado el mejor provecho a esas situaciones [las suplencias en las Copas del Mundo anteriores], me siento más preparado, mejor jugador y más maduro, por si me toca jugar”, aclara.

En unos días se sabrá si Guillermo Ochoa puede ser el titular del Tri o, si seguirá condenado a portar los grilletes de la suplencia mundialista cuatro años más.