Briseño quiere levantar otra Copa Mundial

Deportes 01/03/2013 00:22 Actualizada 11:20

PUEBLA.— Patricio Araujo y él son los únicos mexicanos que han cristalizado uno de los más grandes sueños de cualquier futbolista amateur o profesional: recibir y levantar la Copa del Mundo. Lo hizo durante el verano del año antepasado, en el Estadio Azteca y frente a más de 100 mil corazones exprimidos por la dicha.

Las pupilas de Antonio Briseño todavía se dilatan cuando recuerda aquel momento, el del segundo título del orbe –a nivel Sub-17— ganado por el Tricolor, mas el chico no deja que la nostalgia le atrape. Capitán en ese histórico representativo de Raúl Gutiérrez, también lo es con el que anteayer obtuvo el boleto al Mundial Sub-20 de Turquía... Y ya anhela repetir el dulce trayecto que conduce a la gloria.

Sabe que lo primero es superar hoy a El Salvador, en las semifinales del selectivo de la Concacaf, y alistarse para otro juego en el que se dirimirá una corona, pero él desea esa que es una utopía para muchos.

“Claro que sí me sueño levantando otra copa”, sentencia El Pollo. “Primero, levantamos la del premundial y luego pensamos en la Copa del Mundo en Turquía”.

Ambición que es simple estilo de vida en un chico habituado a los éxitos, para el que los fracasos y la presión son fantasmas, no amenazas. Líder de un grupo con insaciable hambre de victoria, más allá de que cumplió la meta principal con la clasificación a la máxima justa futbolística para jóvenes con no más de 20 años de edad.

“Estamos acostumbrados a ganar”, presume. “Ya tenemos varios torneos juntos, en los que hemos conseguido el título y nuestro objetivo es seguir sumando trofeos”.

Alimentar esa vitrina personal que hoy tiene a la Copa del Mundo Sub-17 como principal tesoro. Siete de los elegidos por Sergio Almaguer fueron monarcas con El Potro, bagaje que reforzará al grupo en su aventura por el oriente de Europa.

“El tener esa experiencia del [Mundial] Sub-17 ayuda, porque ya sabes el roce [que hay en los partidos]”, valora el defensa central, quien desea volver a ensayar ese mágico momento con el que muchos futbolistas sueñan y el que Briseño pretende repetir en Turquía.