Tanto Monte Albán como Teotihuacan presentan rasgos en común que los hacen "fraternizar", indicó la arqueóloga Elba Estrada, que dictó una conferencia en torno a estos sitios milenarios.

Estrada explicó que "entre los valores que fraternizan a estos dos importantes sitios está el ser obras maestras del genio creativo del ser humano, además de haber influido en culturas posteriores, como la tolteca y mexica, en el caso de Teotihuacan".

De acuerdo con un boletín del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), las investigaciones realizadas en el sitio teotihuacano, como las hechas por la doctora Verónica Ortega, se han identificado más de dos mil conjuntos habitacionales, cuyos edificios construidos en piedra contaban con aplanados de cal, material en el que los zapotecas eran especialistas.

"Verónica Ortega ha investigado y hecho su tesis doctoral sobre la presencia oaxaqueña en la Ciudad de los Dioses durante el periodo Clásico (200­250/650 d.C.). Probablemente los zapotecas no sólo hayan participado con mano de obra, sino que también pudieron tener un papel importante en la toma de decisiones sobre algunos aspectos en la construcción de la urbe", añadió.

Por otro lado, un reto que tienen en común tanto Monte Albán como Teotihuacán es la enorme cantidad de visitantes que reciben día con día.

El valor universal de la Zona Arqueológica de Teotihuacan radica en la disposición geométrica de su traza urbana, articulada por ejes ortogonales, relacionadas con las elevaciones geográficas circundantes que sirvieron de modelo a numerosas ciudades prehispánicas.

En tanto, Monte Albán fue un extraordinario centro cultural en la extensa región de los Valles de Oaxaca, en el que destacan sus estelas y relieves esculpidos, cerámica, pinturas murales y sus tumbas, finalizó el INAH.

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