#Entrevista La realidad en ocho cortometrajes

Ari Albarrán y Raúl Briones protagonizan dos de las historias de “La Habitación”, que recientemente se proyectó en la Cineteca Rosalío Solano
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Cien años de sucesos en México se ven reflejados en una habitación
05/01/2018
04:55
Fabiola Ocampo
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Ocho cortometrajes en distintas épocas conforman la película “La Habitación”, en la que en un mismo espacio se confrontan distintas pasiones, pecados e historias que muestran la evolución de nuestro país.

Raúl Briones y Ari Albarrán son dos de los personajes principales que participan en este filme mexicano, que en días pasados fue presentado por los mismos actores en la Cineteca Rosalío Solano del municipio.

Con una cálida sonrisa y llenos de entusiasmo, los jóvenes actores concedieron una entrevista exclusiva para EL UNIVERSAL Querétaro, en la que compartieron su experiencia sobre su participación en esta cinta filmada en 2014.

¿Cuáles son los personajes que interpretan en esta producción y en qué parte de la historia esta su participación?

–Ari Albarrán: Mi personaje se llama Guadalupe y participo en el primer cortometraje, soy una de las empleadas del hogar que está en la casa de una familia adinerada. Este personaje gira en torno a otro, Hilario, un chico que fue castigado y le cortaron un dedo y planean una fuga porque ya no quieren vivir ahí.

Cada corto tiene un director diferente y cada uno de ellos escoge un momento icónico y especial para la historia de “La Habitación”, y cuentan distintos relatos sobre lo que las personas viven adentro de ese lugar y están permeadas del afuera, pero que se desarrollan en un sitio más pequeño; entre familias y conflictos políticos.

–Raúl Briones: Javier es uno de los refugiados del crimen, es un personaje que huye de un pasado oscuro, no se sabe a ciencia cierta qué fue lo que hizo, pero lo persiguen personas involucradas con el crimen organizado. Mi personaje es el reflejo de cómo se encuentra el país en términos contemporáneos, lo que estamos viviendo ahora con el crimen organizado y con el narco, porque la película narra, a grandes rasgos, la evolución del país en una habitación durante 100 años y cada determinada década, cada evento importante en la Ciudad de México.

Natalia Beristain, quien es la directora del último cortometraje, en el que yo participo, estaba interesada en que no quedara un final optimista, sino que se dirigiera a lo que se vive actualmente y mi personaje Javier es un desplazado del crimen.

¿Qué significó interpretar a un personaje que retrata la realidad actual del país?

R: Dar vida a personajes con los que uno se puede identificar en términos realistas es una gran responsabilidad, digamos que por tratarse de algo contemporáneo, es más fácil que la gente critique porque es más real. Si ves a un personaje de otra época, la distancia te impide que hagas un juicio al respecto porque no viviste en ese periodo, pero si estás representando a los espectadores, es un gran reto, porque lo que queríamos era imprimirle crudeza y que fuera un testimonio de tantas víctimas; sobre todo nosotros filmamos ese corto después de lo sucedido con los 43 normalistas y estuvimos involucrados en las marchas, escuchamos testimonios de quienes han estado invueltos en esto, y es una gran responsabilidad y sobre todo, un honor.

La película es muy interesante porque demuestra que la historia de la Ciudad de México ha empeorado de cierto modo; empieza con la Revolución y termina con el crimen organizado, el ciclo debería mandarnos a otra revolución, es una enorme responsabilidad hacerle justicia a los distintos testimonios de víctimas de violencia en nuestro país.

¿Cuáles son las complejidades a las que se enfrentaron como actores?

–A: El reto más grande de eso es para los directores y productores, que tuvieron que juntar las ocho historias y que éstas se relacionaran entre sí; el tener un elenco tan grande y variado, los lugares de filmación y la locación, el recrear la época de la revolución e irla transformando para las diferentes épocas.

–R: Para mí el reto es interesante porque cuando estás en un personaje pequeño, dentro de una gran pieza, te involucras de una u otra forma con las historias y los otros personajes, son más como un referente, a menos que hagas el personaje de un grande o un joven dentro de la misma historia, entonces uno como actor se involucra demasiado en las otras historias.

¿Qué fue lo que los atrapó del guion para participar?

–R: El proyecto es muy interesante por los ocho cortometrajes, también la propuesta de la historia de nuestro país y siempre he tenido ganas de participar en un proyecto de época, aunque a mí no me tocó estar en algún corto de ese estilo, pero me pareció pertinente hablar de lo que había vivido nuestro país en una película. Como actor es una gran apuesta, de inicio ya te están viendo siete directores más, es como si estuvieras haciendo casting para los otros, porque eres parte del proyecto, es una inversión en términos de mi carrera que no iba a dejar pasar por nada del mundo.

–A: A mí la verdad me tomaron por sorpresa, yo iba saliendo de la escuela y me habló Natalia Beristain para el primer cortometraje, la película tuvo cambios y me parecía muy padre, de entrada, hacer algo de época y trabajar con Carlos Carrera, que es un gran director.

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