Yo también me bajo

04/02/2020
11:00
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“Esperamos que disfruten de su vuelo,
nada de qué preocuparse, pero ¿alguien a
bordo sabe pilotear un avión?”

 

Supongo que si alguna vez corro con la suerte de encontrarme al Presidente López Obrador en un avión, aprovecharía para preguntarle muchas cosas, sacaría mi celular y comenzaría una entrevista improvisada, eso, claro, si el pueblo bueno y sabio que lo anda cuidando (antes se llamaba EstadoMayor) me lo permitiese, seguro no, pero el intento se haría.

Antes del vuelo: ¿Presidente, cómo le haré si tengo una conexión de vuelo en Santa Lucía una hora después de aterrizar en Benito Juárez?, ¿usted ha tenido conexiones de vuelos en su vida?, ¿qué es lo que más le gusta de viajar al extranjero, señor?, ¿viajaba seguido para saber qué pasa en el mundo, no?, Oiga, pero hablemos de otra cosa, ¿Presidente, qué va a pasar si la tierra no acepta su tributo de tripas de pollo y la Sedena se atosiga de tantas tareas que nomás no le entregan a tiempo los millones de arbolitos que pidió para diciembre?, ¿Presidente, usted cree que la hija del Chapo traiga la bendición de la familia en la boda?, ¿trae la suya?, Presidente, fíjese que en mi otro teléfono tengo en la línea a Javier Sicilia, dice que si le toma la llamada, ¿Presidente, cómo se mide el bienestar?, ¿Presidente, cómo podemos saber el número de reses sacrificadas en las rancherías en relación al PIB?, Presidente, le llaman unos papás que tienen pequeños con cáncer, ¿a esos sí les toma la llamada?, ¿no?, ¿tampoco?, bueno, ¿Presidente, usted paga el sandwich en Viva Aerobús o se lo regalan?, ¿Presidente, por qué siempre vuela hasta adelante?, ¿Presidente, por qué usted a veces no documenta ni pasa los filtros de seguridad como todos los otros mortales?.... 

Y ya en el aire: ¿Presidente, de verdad va a tirar Texcoco a la basura? Mire bien, ¿no le gustaría construir un balneario para el pueblo bueno ya que lo dejaron inundar?, igual y hasta la Marina puede hacerlo, deben tener alguna dependencia de albañilería, oiga, Presidente, ahora que surcamos las nubes, dígame, ¿en qué pensaba cuando perseguía usted a una paloma en Guanajuato hace unos años?, ¿se imaginaba esto?, ¿Presidente, cómo sabe usted que ahorita mismo no está su Guardia Nacional negociando la liberación del Mencho después de un cag…, ejem, digamos, un operativo fallido?, ¿sí trae usted un celular que sirve aquí o algo, verdad?, ¿el piloto lo sabe todo y se lo dice?, ¿no?...

Ok, lo acepto. Seguro que no llego ni a poder preguntar una sola cosa y en el mejor escenario me canalizarían a la pantomima llamada mañanera, que me da igual, y en el peor escenario tal vez termine investigado hasta de traición a la patria.

Lo cierto es que yo quisiera tener esa experiencia. Si algo lograra, estoy seguro que las hordas de haters y patéticos lamesuelas de cuarta, el pejismo mesiánico con todas sus simpatías, se lanzaría sobre mí, como lo ha hecho antes y lo seguirá haciendo, y yo reiría a sus costillas, como lo he hecho antes y lo seguiré haciendo.

 Empero, entiendo bien a Francisco Javier Quiroz Sandoval, quizá si yo tuviera hijos y me pudiera permitir los recursos para arriesgar que no me regresen el dinero del vuelo, también me habría bajado. 

Sí, el señor presidente tiene enemigos, muchos, al parecer cada vez más, cosa normal en el ejercicio del poder y por lo tanto su presencia en un vuelo aumenta el riesgo para todos los pasajeros, esto no es un invento de la derecha, sino un hecho concreto de las mismas aseguradoras de aerolíneas.

López Obrador podrá seguir pensando que gobierna una ranchería, pero muchos ciudadanos sabemos que es el jefe de una economía importante en el globo y un hombre del que muchos no quisieran estar cerca, cosa válida y justificada.

Las aerolíneas deberían ofrecer la posibilidad de bajarte del vuelo del Presidente o anunciarlo previamente para que tú asumas o no el riesgo… Eso sí sería democrático y justo, porque aunque le moleste aceptarlo, el Presidente no es cualquier ciudadano.

De Colofón

La bolsa en China ha perdido casi 5% por el Coronavirus… La bolsa mexicana perdió más de 4% cuando a la Cuarta se le ocurrió cancelar Texcoco.

Tengo el privilegio de ejercer el oficio más bello del mundo. Nací en 1983 en la Ciudad de México, desde que recuerdo he sido un apasionado de perseguir y contar historias, hoy tengo el gran honor de poder acompañar por las mañanas a nuestro auditorio en la Primera Emisión de Noticias MVS.

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