Violencia electoral, ¿y el INE?

“No vale nada la vida/ La vida no vale nada” cantaba el guanajuatense José Alfredo Jiménez, y en esta contienda
10/06/2018
03:28
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Periodista cultural.

“No vale nada la vida/ La vida no vale nada” cantaba el guanajuatense José Alfredo Jiménez, y en esta contienda electoral sus palabras cobran relevancia. En mayo pasado, en Guanajuato, el candidato de Morena a la presidencia municipal de Apaseo el Alto, territorio donde pasan cuatro ductos petroleros, José Remedios Aguirre Sánchez, integrante de la Unión Nacional de Trabajadores Agropecuarios, licenciado en Criminología, fue asesinado a balazos mientras realizaba labores de campaña. Versiones le señalaron vínculos con huachicoleros; sin embargo, antes de su deceso, él mismo hizo los desmentidos. Morena pidió a su viuda, Carmen Ortiz Terrazas, asumir la candidatura. “Al principio no acepté, pero ahora estoy decidida a llevar adelante el legado de mi esposo”, dijo la joven esposa del hasta 2015 secretario de Seguridad Pública de Apaseo, municipio ubicado a escasos kilómetros de Querétaro.

En Tenango del Aire, después de que asesinaron el 4 de mayo a Addiel Zermann Miguel, candidato de 39 años a la alcaldía, los dirigentes de la coalición pidieron a su padre, Francisco Zermann Romero, que tomara la estafeta.

Antes, el 19 de abril, Vladimir Hernández, diputado morenista, había pedido, desde el Congreso local, a Alfredo Del Mazo que garantizara un proceso electoral pacífico, y denunció violencia electoral hacia sus militantes en al menos cinco municipios mexiquenses.

También el 8 de mayo, al candidato priísta a diputado local por el distrito 17 de Coyuca de Catalán, Gro., Abel Montúfar Mendoza, alcalde con licencia, lo asesinaron en Ciudad Altamirano. Antes denunció amenazas, e incluso sus simpatizantes fueron advertidos de que en su arranque de campaña habría un atentado. Lo sustituirá Dante Nulp Bernabé Acuña. Al siguiente día de su asesinato, Ramiro Gómez Pineda, aspirante a la alcaldía en el mismo lugar, desistió de su candidatura. En Tierra Caliente, Silvia Rivera Carbajal renuncia a la diputación local de Morena por el Distrito 18.

En abril, el candidato a la regiduría de Tepetlaoxtoc, Estado de México, fue asesinado por dos hombres que le dispararon desde una motocicleta. Ese mes asesinaron también a Juan Carlos Andrade Magaña, presidente municipal con licencia quien buscaba la reelección en el municipio de Jilotlán de los Dolores, Jalisco.

Nadie en sano juicio buscaría entorpecer con apología de la violencia las próximas elecciones, pero por la cantidad de víctimas queda claro que hay quienes apuestan al caos. Por eso tal vez las autoridades políticas y electorales no levantan la voz ante los asesinatos y, pese a todo, las elecciones siguen.

Desde que inició el proceso electoral al 2 de junio, el Indicador de Violencia Política en México 2018 registra 110 asesinatos contra políticos y candidatos en el país . Y de los 119 políticos que han sido amenazados, 66 eran candidatos y 16, precandidatos.

La consultora ha reportado 43 asesinados de PRI-PVEM-NA; 37 de la Coalición PAN-PRD-MC y 17 de la Coalición Morena-PT-PES. Encabezan las cifras Guerrero, con 24; Oaxaca, con 18; Puebla, con 13; Veracruz, con 8; Estado de México, con 7; Jalisco, Hidalgo y Michoacán cuatro cada uno. San Luis Potosí, Tamaulipas y Guanajuato suman tres. Colima, Durango, Morelos y Sonora han tenido dos ejecutados cada uno. En tanto, Zacatecas, Tlaxcala, Chiapas, Baja California Norte, Tabasco y Nayarit suman un asesinado cada uno.

De los 110 candidatos y políticos ultimados, 37 han sido del PRI, 18 del PRD, 13 del PAN, 9 de Morena; Movimiento Ciudadano y Partido del Trabajo 6 cada uno; usos y costumbres, 5, igual que independientes. Del Partido Verde Ecologista, 4, y 3 de Encuentro Social. Hasta ahora esto se ha visto como normal, ¿pero cuántos más faltan para que el INE haga algo?

 

 

 

 

 

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