Vías alternas

Luis Vázquez Villalón

Quedan una serie de preguntas importantes sin resolver al respecto del recorte presupuestario que sufriremos todos los miembros de las comunidades estudiantiles del país durante el siguiente año. Preguntas, amplias y sombrías que pueden y deben incluir reflexiones como:

¿Por qué cayeron los precios del petróleo?, ¿es la mejor área para recortar presupuestos?, ¿es un plan coordinado para minar la educación pública en México?, ¿quiénes son los responsables? Y aún más importante que todo lo anterior… ¿qué vamos a hacer al respecto?

Los mismos recortes, que por cierto fueron tomados en cuenta en el pasado proceso electoral en el estado y numerosos candidatos que hoy son legisladores, se comprometieron a defender el mismo, es una muestra más de las enormes incidencias que tiene el petróleo en la vida diaria del país y nos demuestra una vez más la imperante necesidad de mejorar el uso que hacemos del mismo.

Ayer, en el mismo diario en el que este texto se presenta, Fernando Corzantes, en una excelente colaboración titulada: Universidad y desarrollo el consejero electoral del INE señaló: “Impulsar la investigación científica es vital para generar el conocimiento que permita a México estar entre las naciones desarrolladas, y las universidades son la vía”.

Encuentro importantes verdades dentro de la sentencia, sin embargo, también puedo vislumbrar que las universidades pueden no ser la única vía para lograr esto, y sobre todo, no la universidad como la conocemos, dependiente casi por completo del presupuesto federal.

Así que, dentro de la universidad ¿qué podemos hacer?

Primero, busquemos reducir los costos sin demeritar la calidad académica. Esto sí se puede, haciendo acopio de la responsabilidad de todas las partes que se encuentran dentro del proceso de aprendizaje. Es decir, tan sólo con que todos se concienticen de la precaria situación, quizá encuentren razón suficiente para asistir a sus clases, tanto alumnos como docentes, y con ello habría mejor aprovechamiento del recurso.

Migrando cada vez más elementos de la educación formal a plataformas virtuales que requieran de menos personas para su operación pero logren permear entre un mayor número de estudiantes.

Empleo de todas las instalaciones que ya existen por parte de los estudiantes, es decir, pararse por las bibliotecas de vez en cuando. No hace daño, se los garantizo.

También debemos continuar con el ánimo de innovación y producción instaurado por el doctor Gilberto y generar una mayor cantidad de recursos propios a través de los diversos productos que se ofrecen y de la creación de nuevos.

Y fuera de las mismas instituciones de educación formal, ¿cuáles son las vías alternas que nos lleven a estar entre las naciones desarrolladas?

En relación con las bibliotecas y los sistemas de educación a distancia debemos esforzarnos cada vez más por ser capaces de aprender de forma autodidacta y no vernos forzados a esperar a que una institución venga a darnos la información que de por sí, gracias a la tecnología de comunicación, está presente en todos los lugares todo el tiempo, debemos aprender a tomarla.

En otras palabras, que la universidad no tuviera algún recurso en específico no debería ser impedimento alguno para que nadie se quede sin generar conocimiento en su materia de estudio.

Los tiempos difíciles, como los presentes, tienen la función de despertar nuestra creatividad y así encontrar vías alternas para hacer lo que nos propusimos al entrar a la UAQ: aprender.

Estudiante de la Facultad de Contaduría de la UAQ. @lui_uni

Comentarios