Viaje por la UAQ

Carlos de los Cobos

“Hemos aprendido el arte de volar como pájaros, a nadar como peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”. Martin Luther King

He tenido la grata sorpresa de regresar a las aulas de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) y desde el semestre pasado me percaté de los grandes cambios que ha tenido porque estuve ausente en gran parte de su administración pasada por cuestiones académicas y laborales, así como la personal objeción a aquel periodo rectoral.

Hoy veo una Universidad pujante, que se está organizando con proyectos, investigación y mucha planeación para el futuro; desde la Mtra. Cabrera se tuvo la visión de una Universidad acorde a las necesidades de Querétaro. Es un hecho, que existen grandes docentes, pero sobre todo, formidables alumnos con ganas de salir adelante.

Quienes en su momento ingresamos a sus aulas estamos muy agradecidos con nuestra Alma Mater, considerada a nivel nacional como una de las mejores. Es tarea de todos: la sociedad, gobiernos, administración de la Universidad, cuerpo docente y alumnos. Me congratula que los universitarios salieran avantes de sus conflictos laborales del pasado y que los intereses de camarillas no hayan permeado en un principio fundamental de nuestra Constitución como lo es la educación; sin duda, el actual Rector conseguirá su reelección sin problemas, cuenta de ello son los resultados claros y precisos de la Universidad. Se vive hoy día en la UAQ con una nueva forma de pensamiento y de hacer las cosas.

En mi viaje de este semestre por la Universidad, caminando por la explanada de Rectoría no pude contenerme a ver el monumento a la Autonomía, y pensé: la lucha por ésta sigue presente, amerita un estudio constitucional a partir de las últimas resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación. ¿Qué significa ser autónomo el día de hoy? Si logramos contestar dicha pregunta servirá de base para significar y resignificar, a la luz del Estado Constitucional, a los órganos autónomos y analizar si su misión se cumple o no.

En tal caminata no pude evitar entrar al auditorio Fernando Díaz Ramírez y observar los retratos de grandes Rectores, aunque uno que otro debería ser suprimido, pero en la casa de la tolerancia debemos asentir, mas no callar los excesos que, como en todo, existieron. La Universidad, por los datos que he consultado en su página de transparencia, es un semillero de profesionistas, actores políticos y sociales, así como una caja de resonancia de los problemas de Querétaro, que siempre se podrán discutir en el ejercicio de una libertad de cátedra y en un buen dialogo.

En esta línea de pensamiento, deseo que la agenda universitaria siga construyendo propuestas sociales y discutiendo problemas y debatiendo ideas con respeto. La Universidad debe ocuparse de grandes temas locales desde una perspectiva internacional: desarrollo sin discriminación; política y derecho; economía y sustentabilidad; diseño institucional; así como nunca perder la capacidad de dialogo y ser un espacio abierto a todas las ideas y corrientes de pensamiento.

Me siento honrado de ver cómo universitarios contemporáneos están en posiciones estratégicas en la iniciativa privada, el sector público y la investigación. Por circunstancias de la vida tuve la oportunidad de estudiar e impartir clases en otras Universidades, y observo que la UAQ, y cito a Heidegger “está y seguirá en permanente construcción”. Por su dinamismo es una Universidad consolidada, con gran población estudiantil, con alumnos de Querétaro y de las regiones cercanas, así como en constante crecimiento a través de sus instalaciones en el interior de la entidad.

Es increíble pensar, quizá suene anacrónico, pero cuando mi generación estudiaba, la tecnología aún no estaba tan desarrollada, recuerdo que solíamos ir a las “computadoras” al edificio de la Biblioteca Central, que comenzaba apenas el estudio por la informática en los planes de algunas Facultades. Hoy, en todos los salones hay acceso a internet, las consultas se pueden hacer y bajar en segundos de la red.

En ese sentido, a reserva de lo que opinen los expertos en la educación, el problema radica ahora en cómo organizar y razonar toda esa información. Los profesores y alumnos en cuestión de instantes tenemos las respuestas que antes tardábamos toda una tarde buscando en libros y revistas; luego el reto y el compromiso de hoy día es mayor, máxime que la universidad pública tiene ese doble reto: con los alumnos y la sociedad a la que se debe.

Doctor en Derecho por la Universidad Panamericana y especialista en justicia constitucional

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