Venciendo al gigante interior: el miedo

Eli Martínez

Hablemos hoy del miedo, ¿les parece? El miedo  esa emoción que todos sentimos, pero que nadie quiere ver o reconocer, que nos avergüenza confesar a los demás o que hacemos todo tipo de esfuerzos para eliminarlo de nuestra vida. Pero, ¿qué es y para qué sirve? Su función principal tiene que ver con la sobrevivencia, la defensa  y  la adaptación, pero que también, tiene que ver con la falta de talento, creatividad e innovación, biológicamente, con el envejicimiento prematuro,  ya que al momento en que se activa la amígdala cerebral, todos nuestros mecanismos de defensa entran en acción y dejamos de pensar con claridad, produciendo adrenalina, noradrenalina y cortisol, entrando a nuestras cuatro respuestas ante el miedo: lucha, huída, parálisis o sumisión. En pocas palabras, sentimos antes de pensar. El problema es que la ansiedad, angustia, estrés, pánico o fobia, que son distintos tipos de miedo, provienen en su gran mayoría de la imaginación y no de la realidad.

Los miedos principales del ser humano tienen que ver con distintas necesidades o motivaciones. Estos son:

 

Motivación principal

Miedo asociado

Algunos miedos derivados

1. Satisfacer las necesidades básicas

A la no supervivencia

A perder el trabajo

A no llegar al fin de mes

2. Pertenencia o afiliación

Al rechazo

A ser distinto

A tener éxito o destacar

A relacionarse con otras personas

3. Al logro

Al fracazo

Al error

A asumir riesgos

A tomar decisiones

A no ser reconocido por el trabajo.

4. Poder, influencia

A la pérdida de poder

A perder un puesto de influencia

A no ser reconocido socialmente

5. Todas las anteriores

Al cambio

A un cambio de función

A un cambio de localización

 

Estos miedos, pueden ayudarnos cuando nos impulsan al crecimiento para alcanzar la meta perseguida, pero siempre corren el riesgo de volverse tóxicos y acabar con nuestro talento y felicidad.

En la cuestión profesional impacta definitivamente con los resultados y hoy, lo que se necesita en el mercado laboral, es gente creativa, capaz de adaptarse al cambio  e innovar.

A nivel físico, las consecuencias son terribles, ya que afecta directamente al sistema digestivo, inmunológico, aumento de las cardiopatías, afecciones en riñones y vías urinarias, entre otros.

 

¿Qué hacemos entonces? Soltar los apegos, el desarraigo, dejar de tener miedo a perder lo que se tiene. Cuando el valor que uno tiene de sí mismo radica en lo que se posee, el miedo a perderlos se convierte en el terror de que la vida misma pierda sentido. En cambio, cuando valoramos al ser, antes que al tener, se genera autoconfianza y constituye un escudo contra los miedos.

También es importante observarlos, ya que necesitamos darnos cuenta de la película que nos contamos y ver la parte real de la historia. Fundamenta tus miedos, es decir, ¿cuáles son las evidencias de que son reales? Ver que pensamientos, sentimientos y reacciones nos generan. Anótalos.

En cuanto a la cuestión física, es importante aprender a respirar. La respiración 4-7-8 es maravillosa. Consiste en inhalar profundamente por la nariz contando hasta 4, retener el aire contando hasta 7 y exhalar por la boca contando hasta 8. Haces esta respiración 4 veces, 4 veces al día. El mindfulness también es una muy buena herramienta. Puedes buscar en internet información. Ponte a dieta de pensamientos negativos, críticas, juicios y quejas. Haz ejercicio, ya que esto libera endorfinas y disminuye el estrés. Pero sobre todo, ¡convierte tus miedos en desafíos! 

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