Vaso medio lleno o medio vacío

Arturo Maximiliano García

No se puede hablar de que todo fue malo, pero sí de un vaso que se ve hoy más vacío que como lo entregaron.

Años cortos y días largos, eso es un sexenio para los presidentes, y para Enrique Peña Nieto no fue la excepción. Con el sexto año llega también el último Informe de Gobierno. Los resultados del paso de Peña Nieto por la presidencia serán vistos por muchos como un vaso medio vacío, usted y su equipo lo verán como un vaso medio lleno, mientras que otros dirán que el vaso se vació hace más de tres años.

El presidente empezó su sexenio con mucha fuerza, acciones y resultados. A pesar de que su partido no tenía mayoría absoluta en ninguna de los dos cámaras, generó los consensos para cerrar reformas constitucionales que requirieron dos terceras partes de los integrantes en cada una de las cámaras. Esa operación política llevó consigo el acompañamiento de los que hasta ese momento eran los dos grandes partidos de oposición, PAN y PRD, juntándolos en un bloque que arrinconaba como el enemigo del avance del país a AMLO, quien vivía un momento difícil después de su segunda derrota.

Los pilares del acuerdo político conocido como Pacto por México fueron la reforma energética, educativa, de telecomunicaciones y financiera, y se recibieron con bombo y platillo por la opinión nacional e internacional. Era la consolidación de ese marco legal tan esperado para despegar hacia un mayor crecimiento económico, por encima de los pobres promedios de las dos últimas administraciones; sin embargo, nos quedamos estancados. Es cierto, la economía siempre creció, que no fue el caso de todas las economías emergentes ni avanzadas, pero parecía que las reformas darían un impulso mayor, quizá por la expectativa generada por los miles spots de la propia presidencia que se transmitían en todas las estaciones de radio y televisión.

Por supuesto que sí se generaron beneficios tangibles de las reformas. En telecomunicaciones se tradujo en más competencia y menores precios de los servicios para el consumidor final. No obstante, la reforma educativa quedó a deber, siendo considerada más una reforma administrativa que realmente de fondo en materia de educación. Por lo que toca a la energética nunca pudo expresarse en el indicador que los mexicanos querían, gasolina más barata, sino que incluso tuvo un gran incremento que fue políticamente demoledor para el PRI y para usted.

Las reformas estructurales debieron empezar por una gran reforma anticorrupción como base de las demás, misma que se dejó de lado y eso fue, a la postre, su talón de Aquiles. Ese error, deliberado o no, fue determinante en el balance final de la actual administración, marcada por la Casa Blanca, el Grupo Higa, La Gran Estafa, el socavón y tantos otros casos.

Así también, la falta de resultados en el combate contra la delincuencia, devastó la percepción del gobierno federal. Somos un país cada vez más vulnerable a la delincuencia en restaurantes y carreteras, tala ilegal de bosques, fraudes vía telefónica o cibernéticos, al cobro de piso, secuestros, extorción, robo de identidad, huachicoleo, trata de personas, robo de menores y asesinatos. Pues, el crimen es la actividad más lucrativa del país, en parte, culpa de muchos gobernadores y presidentes municipales, aunque, al final, la factura se la pasaron al PRI y a su líder real.

Se luchó por cerrar la negociación de un tratado comercial con Estados Unidos que vale más por no haber quedado conforme a las amenazas de Trump, que por lo que en realidad pudo ganar México en beneficio de algún sector específico.

A noventa días de entregar el poder a Morena, los medios están saturados de nuevos mensajes donde todavía intenta rescatar la opinión sobre su administración, aunque los que juzgaron lo hicieron ya el pasado 1 de julio. No se puede hablar de que todo fue malo, pero sí de un vaso que se ve hoy más vacío que como lo entregaron. Aunque será el tiempo lo que permitirá analizar si se está siendo injusto con su legado.

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