¿Vaso medio lleno o medio vacío?

Héctor Parra Rodríguez

Los eufóricos atribuyen el triunfo a Amlo y no a la suma de otros factores

Analista legislativo. @HectorParraRgz

¿Vaso medio lleno o medio vacío? Algunos ven el vaso medio lleno, pero se les derrama el agua del temblor de la euforia por el abrumador triunfo electoral, el domingo pasado, de la coalición Juntos Haremos Historia. Cierto es que la coalición logró la mayor votación que se haya tenido; sin embargo, esos votos apenas alcanzan el 29.63% del total de la lista nominal de electores, entonces el otro 71% no votó por esa coalición que lidera Andrés Manuel López Obrador. Empero, resulta mucho más atractivo decir que ganó con el 53.19% de los votos emitidos. Tuvimos una abstención del 36.5710%. Dos enfoques distintos de ver el vaso medio lleno o medio vacío. Según la visión, las proporciones son bien diferentes. López Obrador gobernará apenas con el apoyo de ese eufórico 29.63% de electores. Legal y democráticamente, suficiente para tomar las riendas del próximo gobierno, con la mayoría relativa de la misma coalición en ambas Cámaras legislativas, sin lograr los votos de la mayoría simple, que les permitiría hacer cambios a la legislación secundaria; para ello es requisito el 50% más 1 de 500 en la Cámara de Diputados, y sólo alcanzan 218 legisladores. Los cabilderos trabajarán horas extras o de plano los legisladores del menguado PRD terminarán en las filas de Morena.

Los eufóricos atribuyen el triunfo a Amlo y no a la suma de otros factores. Pasan por alto el hartazgo de los abusos, la corrupción, la impunidad, la descarnada violencia y falta de oportunidades, elementos definitorios de la derrota del PRI. Habría que advertir que el candidato Andrés Manuel supo capitalizar y definir ese hartazgo y explotó la extrema animadversión ganada a pulso por gobiernos estatales sumidos en la podredumbre de la corrupción. Sumado al profundo divisionismo que el mismo Enrique Peña provocó en las filas del PRI al imponer a un inepto en la dirigencia, como lo fue Enrique Ochoa, terminaron por darle la puntilla a ese instituto político. Ricardo Anaya representaba otro tanto de lo mismo, e incluso podría ir a la cárcel. También se encargó de dividir al PAN. Todo se conjugó en favor de Amlo.

Necesario advertir que, desde el sexenio de Vicente Fox, Andrés Manuel hizo campaña ininterrumpida, otro elemento que supo capitalizar ante la complacencia y permisividad de las autoridades electorales. Siempre utilizó un discurso agresivo, divisorio y violento que crispó los ánimos de los electores, quienes en esta ocasión se desbordaron en franca represalia social; todo ello se fortaleció con un discurso populista que prometió obsequiar becas, dinero y apoyo a esos millones de mexicanos que lo vieron como un atractivo extra. El caldo de cultivo se fue preparando poco a poco hasta convertirlo en un eficaz ácido corrosivo que destruyó a las demás fuerzas políticas. Otro ingrediente más a la campaña, que la aderezó, fueron las “benditas redes sociales”, como las calificó el mismo Andrés, Manuel; redes que, bien orquestadas, se encargaron de difundir verdades y mentiras que calaron en el ánimo del electorado. No hubo quién detuviera esas campañas de calumnias, destructivas y aplastantes mentiras, como aquellas de privatizar el agua, desaparecer el IMSS y el ISSSTE, la desaparición de las Afores o no atender a los enfermos de diabetes, etcétera. Se alió de los dolidos, de los molestos, de los anarquistas, de los desestabilizadores, como la CNTE; tres sexenios fueron suficientes para alcanzar el triunfo electoral democrática y legalmente bien logrado en las urnas.

El reto para López Obrador es enorme. Tiene al 71% de los electores en contra, pero los menos son mucho más ruidosos que aquellos que suman más; éstos trabajan para sostener la economía del país. Alcanzar las enormes expectativas que prometió el Presidente virtualmente electo no será nada fácil. Sin embargo, el mejor deseo de la sociedad mexicana consiste en recuperar la unidad, el progreso y la paz para todos.

 

 

 

Comentarios