05 / agosto / 2021 | 05:08 hrs.

¡Vamos México!

David Rincón

“Algunas personas quieren que algo ocurra, otras sueñan con que pasará, y otras hacen que suceda”, Michael Jordán.

En Brasil no se piensa en la derrota, porque, para quienes estamos en el Mundial, ya ganamos. Para quienes, de cierta manera, lo están de corazón, también.

¡Qué alegría! ¡Qué momento! Quizás el mejor de los tres partidos, aunque el de Brasil tuvo su encanto, ahí sí nos sentimos como David contra Goliat, no precisamente en el campo, sí en las gradas. Éramos minoría, pero acá en Recife, cuando cantábamos a todo pulmón, éramos locales.

Los primeros 15 minutos veíamos a los nuestros nerviosos, inciertos, descontrolados, después de la tormenta llegó la calma: 0-0, los rostros desencajados, temerosos, no queríamos que nadie nos apagara la luz.

Decíamos; van bien, van bien. Otros pedían a gritos al 14, al que más reconocen en Brasil, al que ha cambiado a mi parecer la dinámica del juego y del ánimo cuando aparece en la cancha: “Chicharito”. De ahí en adelante, el clímax de la película, el primer capítulo, al minuto 72, el que deja huella con un gol más, tres de los suyos en copas distintas. ¡Gooool de Rafa! De cabeza como buen defensa, que se va al frente.

La locura…la cerveza en la espalda no importaba, el abrazo con hombres desconocidos que en ese momento se volvían tus hermanos. ¿Es eso que dicen que se siente? Sí es eso y mucho más. El desenlace se lo merecían, habían jugado muy bien. Al minuto 75 aún no nos recuperábamos del derroche de adrenalina cuando Guardado la empuja para el 2-0. Una vez más esa inyección que no se ofrece en ningún centro de salud, felicidad total… era un sueño.

Pero faltaba el beso al final de la película. El tercero y la ilusión de enfrentar y ganar a la naranja mecánica. Ya pensábamos en la siguiente: Holanda. No había nada ni nadie que nos arrebatara ese momento. Ni siquiera un gol solitario de Croacia casi desenfundado y entregado a una Selección que en lo emocional y deportivo le demostramos estar para esto y mucho más.

Así que prepárense porque esta historia tiene una segunda parte. ¡Vamos México!

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